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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 970

Después de que Isabela consolara a su amiga, las dos terminaron la llamada.

Mónica dejó el celular, ya sin pizca de sueño.

Se levantó y, después de pensarlo un poco, decidió llamar a Adrián.

En cuanto marcó, Adrián contestó, como si hubiera estado esperando su llamada.

—Adrián, perdón por molestarte tan temprano.

Efectivamente, era un poco temprano, así que Mónica se disculpó primero.

—No te preocupes, normalmente me despierto a esta hora. ¿Es por lo de Isabela, que se volvió tendencia?

Adrián conocía a su novia, y él también había visto el escándalo en redes.

Ya había ayudado a calmar las aguas.

También le había avisado a Álvaro.

Álvaro, mientras gestionaba la crisis en redes, había llamado a su equipo de comunicación para que publicaran un comunicado. En él, explicaba que él se había enamorado de Isabela primero, pero que mientras ella no se había divorciado de Elías, habían mantenido su distancia.

Isabela ni siquiera sabía que le gustaba; no era que ella lo hubiera seducido. También aclaró que solo había empezado a pretenderla después de que ella y Elías se divorciaron.

Él era soltero, y ella, una vez divorciada, también lo era. No entendía qué había de malo en que él la pretendiera o en que ella aceptara.

¿Y qué si Isabela era una mujer divorciada?

Lo que a él le gustaba era la persona que era Isabela, sin importar su estatus o cuántas veces se hubiera divorciado.

Aunque se hubiera divorciado varias veces, su amor por ella no cambiaría.

Lo que sorprendió a Adrián y a los demás fue que Elías, quien estaba de viaje de negocios, también se enteró del asunto. Él también emitió un comunicado, diciendo a todos que cuando se casó con Isabela, fue puramente por conveniencia.

—¿Ya cambió la cosa? Déjame ver.

—Adrián, gracias.

—No tienes por qué agradecerme. Tus amigos son mis amigos. Además, Isabela es la mujer que le gusta a mi mejor amigo. Si puedo ayudar, por supuesto que lo haré.

—Tanto Álvaro como yo fuimos testigos del matrimonio de Elías e Isabela.

—No te preocupes, Isabela va a estar bien. Álvaro la está protegiendo. Y ella tampoco es ninguna debilucha.

Mónica comentó:

—Isabela está muy tranquila. Ha aguantado tantas injusticias y críticas a lo largo de su vida que ya lo superó todo. Ella siempre dice que si el cielo se cayera, lo usaría de cobija.

Se dio cuenta de que su amiga de verdad era capaz de eso.

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