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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 969

—Estoy soltera y Álvaro también. No estamos haciendo nada a escondidas. Salir juntos no es ilegal.

»Anoche solo fuimos al cine, paseamos un poco y nos tomamos de la mano. Eso es todo. Es obvio que hay alguien detrás de esto para hacerme quedar tan mal.

»En cuanto a lo que hicieron mis parientes, ya me lo esperaba. Hace tres días fui a mi pueblo precisamente por eso.

La calma de Isabela contagió a Mónica, quien también comenzó a tranquilizarse.

—Sí, no podemos enojarnos. La ira solo nos nubla el juicio. Vamos a reunir todas las pruebas y los demandaremos por difamación. Les enviaremos una notificación del abogado.

»Pero es que al leer esos comentarios, de verdad que estoy que exploto del coraje. Dan ganas de ir y ahorcarlos.

»¡Son despreciables!

—La gente es capaz de cualquier cosa por dinero e interés —respondió Isabela—. En todo este tiempo, ¿acaso no me han insultado y humillado lo suficiente? Ya estoy acostumbrada.

Aunque hiciera las cosas perfectamente, siempre habría alguien a quien no le caería bien y que no dejaría de insultarla.

No tenía por qué complacer a nadie. No le importaba lo que dijeran, ella iba a vivir su vida.

Quienes la insultaban, en gran parte, lo hacían por envidia.

Envidia de que la vida la había favorecido; de que, incluso divorciada, tenía a un hombre tan excepcional como Álvaro persiguiéndola y apoyándola incondicionalmente.

Y, para colmo, Elías quería volver con ella después del divorcio, e incluso había dejado atrás a su amor platónico.

Exceptuando a sus familiares y amigos, ¿qué mujer no la envidiaba?

Si se fuera a derrumbar, a enojar o a enloquecer por cada insulto, ya habría muerto de coraje mil veces.

—Isabela… —dijo Mónica, sintiendo lástima por su amiga.

—Estoy bien. Puedo con lo que sea, no te preocupes. Unos cuantos chismes y calumnias no me van a hacer daño.

En sus dos vidas, Mónica siempre había sido su amiga, una persona que la quería de verdad.

En su vida pasada, incluso cuando su propia madre le dio la espalda, Mónica se mantuvo a su lado, aunque casi siempre la aconsejaba que lo dejara ir, que se divorciara de Elías.

En aquel entonces, cuando Mónica le pedía que lo dejara, ella se molestaba. Mónica le decía que Elías solo la estaba utilizando, que si no lo dejaba, terminaría lastimada.

Pero ella respondía que, incluso si moría, se llevaría a Jimena con ella.

¿Y cuál fue el resultado? Ella murió y Jimena siguió viviendo felizmente.

Con su muerte, Elías pudo dedicarse por completo a Jimena. Jimena había ganado.

Sobre su verdadera madre… gracias a los sueños de Elías, supo lo que le había pasado. La razón por la que su madre no había ido a recoger su cuerpo fue porque ella también había muerto.

«Qué destino tan trágico el nuestro».

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