Después de calmarse un poco, Isabela tomó su celular para ver la hora.
Eran poco más de las seis de la mañana. Normalmente se despertaba a las seis y media.
Se había despertado antes de tiempo.
Ya que estaba despierta, Isabela decidió no volver a dormir. Se aseó, se puso ropa deportiva y salió a correr.
Como era temprano, el fraccionamiento estaba en silencio. De vez en cuando, se cruzaba con una o dos personas que, como ella, habían madrugado para hacer ejercicio.
No los conocía, así que no los saludó. Ellos, al verla, simplemente la miraban un par de veces antes de seguir su camino.
*Ring, ring, ring…*
El celular de Isabela sonó.
Era Mónica.
—Mónica, buenos días.
Isabela dejó de correr y empezó a caminar para poder hablar cómodamente con su amiga.
—Isabela, ¡corre a ver las tendencias! ¡Eres tendencia en la ciudad! Esos parientes de tu pueblo publicaron todo: que te negaste a verlos, que no quieres mantener a tus abuelos y que no les diste dinero para el tratamiento de tu abuela. No sé a quién le pidieron ayuda, pero lograron que se hiciera viral.
»Además, anoche estabas con Álvaro, ¿verdad? Alguien los fotografió tomados de la mano, muy cariñosos, y eso también está en tendencias. Los comentarios en esa publicación están llenos de trolls y haters, todos insultándote.
»Ya les llegará su merecido.
Mónica hablaba sin parar, con una mezcla de prisa y rabia. Estaba realmente furiosa.
Tenía la costumbre de revisar su celular en cuanto se despertaba, primero para ver las estadísticas de su novela y luego para checar las noticias y tendencias. Así fue como se topó con que dos de los temas más comentados eran sobre su amiga.
Mónica no creía que esto hubiera surgido de la nada; alguien tenía que estar impulsándolo.
Las tendencias no eran recientes. Seguramente habían aparecido a medianoche, mientras ellas dormían, por eso no se habían dado cuenta. Si acabaran de surgir, no tendrían tantos comentarios. Incluso con trolls pagados, se necesitaría tiempo para acumular esa cantidad.
—Estoy corriendo afuera —dijo Isabela—. En cuanto llegue a casa lo reviso. Mónica, no te enojes. Guardaré pruebas de todo lo que han dicho y, si se pasan de la raya, los demandaré por difamación.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda