Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 973

¿Por qué tenía que ser tan cruel?

Pero claro.

¿Qué importaba lo que ella sintiera? Él era Rogelio, el hombre más temido de la capital, ¡decidido e implacable!

—La educación de la familia Cárdenas es cada vez peor, para haber criado a alguien tan insolente como tú, que se atreve a provocar a mi prometida.

Las palabras de Rogelio hicieron que todos los presentes sintieran un escalofrío por Kiara.

Sus palabras tenían un doble sentido.

Primero, desmentía el rumor de que eran amigos de la infancia, respaldando a Aldana.

Dejaba claro a todos que Aldana era la futura señora de la familia Lucero.

Y segundo, Kiara había calumniado y provocado a su prometida.

No solo se las vería con ella, sino que tampoco perdonaría a la familia Cárdenas.

Si la familia Lucero los tenía en la mira, el futuro de la familia Cárdenas era fácil de imaginar.

—Lo siento, señor Rogelio.

Las alarmas se encendieron en la mente de Kiara. Levantó la cabeza de golpe y, con el rostro pálido, explicó:

—Mis palabras pudieron haber causado un malentendido.

—El señor Rogelio, en efecto, solo me habló una vez. Las veces que nos vimos después, fui yo quien lo vio unilateralmente y tomó las fotos a escondidas.

Aunque aparecían juntos en la foto, no se atrevía a acercarse, por lo que se mantenía muy lejos.

Después de tomar la foto, le pedía a alguien que editara la distancia para que pareciera que estaban juntos.

Creía que, como Rogelio seguramente había tenido muchas mujeres, no recordaría cuándo la había visto.

No esperaba que él lo recordara.

El precio de provocar a Rogelio y hacer que la familia Cárdenas pagara las consecuencias era algo que no podía permitirse.

Al oír las palabras de Kiara, los demás casi pusieron los ojos en blanco.

¿Amigos de la infancia?

¿Un amor inocente?

Al principio pensaron que Rogelio era un veleta, pero resultó que era un amor no correspondido por parte de Kiara, y encima basado en rumores.

No era de extrañar que, a pesar de que los rumores circularan, la familia Lucero nunca saliera a desmentirlos.

Resulta que la familia Cárdenas ni siquiera merecía que la familia Lucero emitiera un comunicado para aclarar las cosas.

La indiferencia era la mejor respuesta.

—No esperaba que encima acusaras a otros de tu propio engaño, ¡y calumniaras a mi nuera!

—Así es.

Marcela golpeó el suelo con su bastón, con una expresión aún más agria:

—Aunque mi nieta política me regalara aire, a mí me encantaría. ¿Quién es un extraño para venir a criticar?

La abuela y la señora Brunilda eran tan feroces que Aldana ni siquiera tuvo oportunidad de decir nada.

La joven simplemente se quedó sentada, bebiendo su jugo tranquilamente.

Kiara se mordió el labio, tan avergonzada que no se atrevía a levantar la cabeza.

«¿Tanto adoran en la familia Lucero a Aldana que ni siquiera necesita defenderse por sí misma?».

—Año nuevo, vida nueva. En un día tan feliz, no vengas a traer mala suerte.

Marcela ordenó que le devolvieran a Kiara todos los regalos que había traído.

Incluidos los chocolates que Aldana había tirado a la basura, que le metieron en los brazos junto con el resto.

Kiara se vio obligada a sostener el bote de basura, con el rostro pálido como la nieve.

Parecía un auténtico payaso.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector