Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 972

¿Qué?

¿Rogelio por fin se acordaba de Kiara?

Después de todo, eran amigos de la infancia, y además Kiara no era fea y tenía una buena familia.

Cualquier hombre normal no la habría olvidado por completo.

—Rogelio...

Al escuchar sus palabras, los ojos de Kiara se enrojecieron al instante y caminó hacia él con aire ofendido.

Pero apenas había dado dos pasos cuando la voz de Rogelio volvió a sonar:

—¡Han pasado tantos años, señorita Cárdenas, y su manía de decir tonterías sigue igual!

Kiara se detuvo en seco, mientras los demás miraban de uno a otro, sin entender.

«¿Qué quiere decir el señor Rogelio?».

Rogelio no continuó, sino que se detuvo junto a Aldana con un vaso de jugo en la mano.

Aldana giró la cara, aún con las manos en los bolsillos.

No lo aceptó.

—Es de mango. —Rogelio bajó la voz, explicando con paciencia—: No tengo nada que ver con ella. Déjame explicarte, ¿sí?

Aldana lo miró de reojo, tomó el jugo y se sentó en una silla cercana.

Su expresión era indiferente, su postura, relajada.

De principio a fin, no le dedicó ni una sola mirada a la supuesta señorita Cárdenas.

—Rogelio, ¿qué quieres decir?

Ante la mirada perpleja de todos, Kiara apretó los puños y preguntó con nerviosismo.

—¿Cómo me llamaste?

Rogelio se volvió hacia Kiara, y la calidez en sus ojos se transformó en una frialdad cortante. Su voz era tan gélida que helaba la sangre:

—Hace muchos años te lo advertí: cuida tu boca y no hables de más.

—¡Si hay una próxima vez, atente a las consecuencias!

El cuerpo de Kiara tembló. Pálida e impotente, sus recuerdos la transportaron a cuando tenía quince años.

Fue la primera vez que visitó a la familia Lucero con sus padres.

En el salón, se encontró con Rogelio, un joven de apariencia sobresaliente y un aire distinguido.

Incluso creó la falsa imagen de que eran «amigos de la infancia», haciendo creer a los demás que ella era la futura señora de la familia Lucero.

Aunque no logró ganarse el corazón de Rogelio, esa «farsa» hizo que el estatus de la familia Cárdenas se elevara por las nubes.

—«Lárgate». Esa fue la única frase que te he dicho en mi vida, ¿no es así?

Rogelio dio un paso adelante, deteniéndose frente a Kiara. La miró con frialdad desde arriba, con un aura tan imponente que parecía capaz de devorar el cielo y la tierra.

—En cuanto a las veces que te escondías no muy lejos de mí para que nos tomaran fotos juntos a escondidas...

Rogelio, implacable, lo reveló todo:

—¿De verdad creíste que no lo sabía? Simplemente no me molesté en hacerte nada.

—No valía la pena ensuciarme las manos contigo.

—Yo...

Con su máscara arrancada, Kiara apretó la mandíbula, incapaz de articular una frase completa mientras su voz temblaba.

No esperaba que Rogelio fuera tan cruel, que pisoteara su dignidad de esa manera.

Además de intentar acercarse a él, no había hecho nada para lastimarlo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector