Era, literalmente, un modelo a seguir para la mujer moderna.
Ella jamás tendría ese tipo de valentía y audacia.
—Gracias a todos por sus regalos —Casiana levantó su bebida y se apoyó en la silla para ponerse de pie.
—Cuidado.
Félix, al verla, dejó de inmediato lo que tenía en las manos, le sostuvo la cintura y también levantó su copa:
—Aceptamos sus regalos y sus buenas intenciones, pero Casiana también tiene algo para ustedes.
—No es un regalo muy costoso.
Casiana sacó un catálogo de su bolso y dijo con un poco de timidez:
—Tengo un estudio de alta costura en el Continente del Sur. Guiándome por las descripciones del Dr. Hi... de Félix, diseñé un vestido largo de estilo tradicional para cada una de ustedes.
—Si hay algo que no les gusta, lo podemos modificar.
—¡Caray! —Wilfredo exclamó sorprendido al recibir el boceto de diseño de su prenda.
—¡No digas malas palabras! —Sania le dio una palmada en la espalda.
—¡Ay! —Wilfredo encogió el cuello y rio—: Cuñada, tienes unas manos mágicas.
Era una camiseta blanca sencilla, con elementos de la cultura oriental, sobria y elegante. Le encantó.
—Qué bueno que te guste —las mejillas de Casiana se tiñeron de un ligero carmesí y soltó un suspiro de alivio en secreto.
Los demás también miraron sus bocetos y la llenaron de halagos.
—Traje mi cinta métrica. Una vez que tome sus medidas, podré confeccionar la ropa a medida.
Casiana movió sus labios rojos, manteniendo su sonrisa y hablando con calma:
—Solo que muchas partes requieren bordado a mano, así que tomará un poco de tiempo.
—No pasa nada.
Lourdes sonrió con sus labios rojos:
—Si mi cuñada lo hace con sus propias manos, esperaré el tiempo que sea necesario.
Gilda levantó la mirada:
—Mmm.
Casiana pensó: «Tal y como esperaba, es muy fría».
—También hay otro detalle... —Casiana reaccionó de pronto, fijó la mirada en Aldana y su voz se volvió muy tierna—: ¿Aldi no se casa el próximo año? Diseñaré dos vestidos para ella.
—Uno casual y otro para el banquete. Por supuesto, los de ella serán los primeros.
El próximo año...
Para cuando Aldana se casara, ella y Félix ya estarían divorciados.

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