LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 92. ¿Qué vas a hacer?
Era lindo verla dormida. A lo mejor era que Sebastián estaba en alguna de aquellas fases de enamoramiento absoluto, pero la verdad era que simplemente le encantaba ver a Michelle tranquila, saber que ella y los bebés iban a estar bien, y que ya no había absolutamente ningún peligro que pudiera lastimarlos.
Cerró despacio la puerta del cuarto donde dormía en la casona, y caminó en silencio hacia la cocina. Todos deberían estar durmiendo ya. Eva, Michelle y la abuela se habían quedado despiertas hasta bien entrada la noche, pero finalmente el cansancio las había vencido.
Era un poco triste ver a la abuela pedirle disculpas a Michelle de aquella forma, porque se consideraba responsable de todo lo que había hecho Franklin, hubiera tratado de educarlo ella bien o no. Sin embargo por el amor y el respeto que Michelle le tenía a su abuela, era más que evidente que de ninguna manera la señora Constance podía ser una mala persona.
Sebastián atravesó la puerta de la cocina y no se sorprendió para nada de ver allí a su hermano y a Ranger. A pesar de que las chicas habían caído bajo el peso del cansancio, ellos tenían demasiada adrenalina acumulada como para dormir. Así que entre Asher y el ex militar estaban debatiéndose entre si lo mejor para dormir era un vaso de leche o una botella de algo más fuerte.
—Bueno, pues como ustedes no se deciden, mejor elijo yo —sentenció Sebastián mostrando una de las botellas del bar que llevaba en la mano, y sirvió tres vasos, repartiéndolos entre los tres y dándole vuelta a una silla para sentarse a horcajadas y apoyar los antebrazos en el respaldo.
—Jamás en mi vida me había descuidado en una misión —murmuró Ranger respirando profundo—. Debí haberme dado cuenta de que las reses sueltas solo eran una distracción del infeliz de Hughes para colarse aquí. ¡Demonios, me estoy oxidando!
—Y por eso le acomodaste tan campante un tiro en la cabeza. ¡Excelente puntería, por cierto! —replicó Asher encogiéndose de hombros—. Mira, deja de martirizarte, que todos somos buenos repartiéndonos las culpas aquí, pero lo importante es que ya se acabó.
—Asher tiene razón —lo apoyó Sebastián—. Esto se acabó. Las chicas están bien, la policía ya sabe que la muerte de Walter Hughes estuvo plenamente justificada, porque para eso teníamos las grabaciones de las cámaras, y no pudo ser más clara la forma en que atacó a Eva y a Michelle. Así que esto terminó, y ya no hay ninguna amenaza que las ponga en riesgo.
Los tres levantaron sus vasos a la vez y brindaron por eso, porque a pesar de que el día podía haber terminado de la forma más terrible que se podía imaginar, los instintos de aquellos tres hombres habían logrado que finalmente la justicia prevaleciera.
—¿Qué vas a hacer ahora? —preguntó Ranger mirando a Sebastián—. ¿Vuelves al plan conquista con Michelle? —sonrió cruzándose de brazos.
—¡Más que nunca, especialmente ahora que soy casado! —aseguró el gemelo y Asher le abrió mucho los ojos con absoluta sorpresa.
—¿Cómo que casado? ¡Pensé que Michelle y tú habían firmado el divorcio! —lo increpó su hermano.
—Pues sí, ciertamente lo firmamos, pero ya sabes que donde papá mete las manos...

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana