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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 2

TOMO 2. CAPÍTULO 8. ¡Necesito hablar contigo…!

Dos docenas de contenedores de plástico transparente, llenos de pequeñas piezas, bocetos, pruebas fallidas o incluso algunas cajas de música sin terminar. Literalmente había que dar una docena de viajes hasta el auto y rezar en cada una de ellas para que no los descubrieran, pero bastaron aquellas palabras de Lynett: “Por favor… ayúdame…”, para que Elijah montara tres contenedores, uno sobre otro, y saliera por aquella puerta sin hacer el menor ruido.

Le tomaba tres minutos hacer el viaje de ida y vuelta más ir acomodando todo en la cajuela de la camioneta, pero la única vez que se detuvo fue cuando sus ojos tropezaron con una pequeña pieza de las que Lynett estaba recogiendo apresurada.

—¿Qué… qué pasa? —preguntó ella y Elijah alcanzó su mano, abriéndola.

—Por una pieza como esta llegué a la subasta de la joyería —respondió él—. La necesitaba para una que estoy haciendo, pero tú ya la habías pedido.

Lynett giró la palma y dejó caer la pequeña pieza en la mano de Elijah.

—Es tuya entonces —susurró—. Puedes considerarlo como tu parte del botín… porque por si no te has dado cuenta, estamos cometiendo un robo.

Elijah pareció reaccionar de pronto.

—¡Cierto! ¡Cierto! —exclamó y se metió la pequeña pieza en un bolsillo de la chaqueta antes de levantar el siguiente set de contenedores y correr hacia el auto.

Parecía una completa locura, pero media hora después por fin lo último que subía a su auto era Lynett y Elijah salía de aquella mansión sin siquiera haber avisado que se largaba.

Meterse en el tráfico fue simple, alejarse también, pero de lo que Elijah sabía que no podía alejarse era de la imagen de la muchacha abrazando contra su pecho aquellos contenedores que eran parte de una desgarradora verdad.

Basset le había mentido, y él había elegido creerle. Y no podía cambiar eso.

Frederick hacía aquellas cajas de música para Lynett y ella las consideraba lo más valioso de su vida. Incluso ahora cuando era una artista destacada y podía comprar lo que quisiera, los recuerdos de la persona que amaba eran lo único que realmente tenía valor para ella.

Asintió despacio cuando la muchacha le dio la dirección del hotel en el que se estaba quedando, y apenas llegaron un amable Botones se acercó para ayudarlos con los contenedores. El ascensor subió unas cuantas veces y por fin Lynett pudo tener todo ordenado contra la pared en un rincón de su suite.

Elijah le pagó al chico por su ayuda y cuando se giró hacia la muchacha, la vio de pie en el medio de la suite, incómoda y tiesa, como si no pudiera esperar el momento en que se fuera él también.

—Gracias —murmuró ella por lo bajo mientras miraba los contenedores—. De verdad gracias por eso, yo… —Elijah la vio abrazarse el cuerpo—. Gracias. No puedo ni brindarte mucho, aquí no hay servicio a la habitación, pero… ¿quieres…? ¿Quieres algo de tomar…?

Elijah miró alrededor y ciertamente se le encogió un poco el corazón.

—Pensé que estarías en un lugar mejor —pensó en voz alta—. ¡Lo siento! Lo dije sin querer… es solo que como eres una gran artista y tienes… bueno… estás bien, ¿no?

Lynett apretó los labios y asintió.

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