TOMO 2. CAPÍTULO 66. Decisiones difíciles
La cabeza de Lynett era una extraña maraña de sueño. No podía evitarlo. A esas alturas lo sabía, el desbalance químico y hormonal en su cuerpo era tan grande que aquello solo se solucionaría con inyecciones y una larga, larga temporada en alguna casa de descanso.
Se dejó subir en el auto y vio de reojo cómo Elijah hacía un esfuerzo por no desmoronarse mientras conducía de regreso a la casa grande.
Él estaba desesperado y ella cansada, y Gianni tenía le rostro tan impávido que asustaba.
—¿Savannah? —preguntó y fue el único momento en que lo vio ponerse más blanco que papel de escritor sin musa.
Ella había regresado por una venganza y él por otra, y para los dos las cosas se habían torcido de la peor manera.
—Está bien… supongo… la buscaré luego… cuando pueda regresar, cuando… —Gianni se interrumpió y Lynett entendió. Después de todo era su mejor amigo, haría cualquier cosa por ella aunque eso significaba poner su vida en pausa.
—Ya lo has hecho por demasiado tiempo —murmuró Lynett como si pensara en voz alta y Gianni cerró los ojos porque no la entendía, pero tampoco quería hablar de todo aquello frente a alguien que era un completo extraño para él.
Sin embargo en el mismo momento en que entraron en uno de los enormes patios de la casa, Rufus, Blair y los hermanos Vanderwood salieron a verlos, o detenerlos, no estaba muy claro.
—¿Tienes algo que recoger? —preguntó Gianni mirando a la casa, y aunque obviamente tenía documentos y algunas ropas, o eso creía, la respuesta de Lynett lo dejó paralizado a él y aturdidos a todos los demás.
—No voy a regresar a Italia —murmuró y Gianni la miró azorado.
—¿Qué…? ¡¿Por qué?!
—Porque tú estás aquí —sentenció ella y su amigo negó con vehemencia.
—Lynett, ibas a irte cuando pusieras en orden la empresa de tu padre, el avión de Lieberman estaba listo, solo tenemos que subirnos ahora y…
—No —lo interrumpió ella—. Has puesto tus asuntos a un lado por mí demasiadas veces, no puedes seguir haciendo eso.
—Lynett…
—No quiero regresar ahora —sentenció ella apoyándose en la camioneta con cansancio—. Allá no será diferente de aquí y tú lo sabes. Solo… volveré a Nueva York o…

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