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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 2

TOMO 2. CAPÍTULO 49. ¿Qué pasa si no puedes?

La respiración de Lynett era pesada y nerviosa mientras su frente se apoyaba en la de Elijah y los dos cerraban los ojos. Había creído que abrazar a aquel hombre sería el último de sus instintos, pero allí estaba, acurrucada en sus brazos como si fuera el único refugio seguro sobre la tierra.

—No quiero que la escuches —lo escuchó murmurar y contuvo el aliento—. Solo está aquí para mantenerte a salvo, chiquilla, pero no quiero que la escuches. No hay nada bueno que pueda salir de esa mujer a estas alturas.

El tono en la voz de Elijah estaba lleno de resentimiento, pero Lynett no podía culparlo, porque si alguien le hubiera preguntado por su propia madre, quizás la respuesta habría sido exactamente igual.

—Me llenó de debilidad —susurró con voz temblorosa y Elijah sostuvo su barbilla para que lo mirara a los ojos—. Mi madre… me llenó de debilidad, de inseguridades, de miedo. La tuya te llenó de odio.

Él pasó saliva y negó con impotencia. Sabía que la muchacha estaba diciendo la verdad, pero por desgracia también sabía que no era una justificación.

—Aun así, No debí… todo lo que te hice. Tú tenías razón: he estado castigándome durante años, pero no tenía derecho a castigarte a ti. No te merecías eso —sentenció esquivando su mirada y la bajó despacio de su regazo, sentándola en la cama antes de levantarse—. No puedo… no tengo forma de compensarte todo lo que te he hecho, chiquilla —murmuró—. Pero al menos necesito poner en claro las que no he hecho, por eso estoy aquí hoy.

Lynett frunció el ceño sin entender lo que Elijah quería decirle, pero sus siguientes palabras le reflejaron la sorpresa en el rostro.

—Tu padre murió en mis brazos, eso es cierto —dijo con el corazón en un puño—. Y también es cierto que hice una adquisición hostil de la empresa, que yo… es cierto que lo acorralé, pero ¿y si eso…? —dudó un momento antes de decir aquello porque por más trágico y egoísta que fuera, aquella era una esperanza para él—. ¿Y si esa no fue la razón por la que murió?

Lynett se abrazó el cuerpo mientras intentaba controlar su respiración o sentía que de lo contrario terminaría ahogándose. Lo había pensado, lo había pensado ya tantas veces en aquellos pocos días porque nada más tenía tanto sentido.

—El Talio se absorbe por la piel —dijo pasando saliva—. A ti casi te mató en quince días…

—Sí, pero era porque no soltaba las herramientas —le explicó Elijah agachándose frente a ella—. Estaba… estaba haciendo una caja de música para ti. Prácticamente no las despegué de mis manos.

La muchacha se mordió el labio inferior y asintió.

—Mi padre las usaba poco, quizás un par de veces a la semana estaba en el taller por algunas horas —le contó.

—Así que para él fue realmente a largo plazo. He estado hablando con el médico que me atendió —le dijo—. Lynett, es posible que la afección cardiaca de tu padre, no fuera realmente una enfermedad del corazón.

La vio cubrirse el rostro con las manos y se sentó en aquella cama frente a ella.

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