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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 2

TOMO 2. CAPITULO 47. Una oscura suposición.

El despacho de Jacob Lieberman estaba más que abierto para ellos, pero sin dudas nadie estaba preparado para la tromba que era Elijah Vanderwood a pesar de haber estado a punto de morir hacía solo unos pocos días.

—La protección está lista. Ella va a estar bien —sentenció atravesando la puerta y la expresión de alivio en el rostro del abogado fue mayúscula.

—Bien, una cosa menos. Estuvimos persiguiendo a los jueces y al fiscal y mi esposa… bueno, ella movió algunos hilos —sonrió.

—¿Consiguió adelantar el juicio? —preguntó Elijah con preocupación.

—Para dentro de tres semanas —dijo Lieberman—. Antes de eso es imposible, y siendo honesto necesitamos ese tiempo porque tenemos que prepararnos bien. Hay que reunir evidencias, declaraciones, buscar pruebas de que Lynett no envenenó esas herramientas…

—Y eso quiere decir que tenemos que encontrar a quien lo hizo —sentenció el señor Rufus con impaciencia—. Y por lo que veo la policía no va a ayudar mucho, ya el fiscal tiene a una culpable en mente y todos sus esfuerzos van a recaer en demostrar que Lynett es una asesina, en lugar de tratar de encontrar al verdadero responsable.

Lieberman se levantó y le mostró a Elijah un expediente muy bien conformado, en la parte superior del cual aparecía la foto de un hombre solo un poco más joven que el abogado.

—Su nombre es Norton —les explicó—. No tiene jurisdicción aquí, pero es el Comisionado de la policía en Los Ángeles y créeme que es muy respetado. Podemos pedirle ayuda para validar el proceso y de ser necesario, acelerar nuestra propia investigación.

Elijah asintió sabiendo que Lieberman no lo recomendaría a menos que fuera de su absoluta confianza.

—Está bien, lo vamos a necesitar, porque tengo una sospecha de quién pudo haber envenenado esas herramientas, y va a hacer falta mucha ayuda para que podamos probarlo —sentenció y Lieberman arrugó el entrecejo, señalándole una silla a Elijah para que se sentara.

—Bueno, tienes muchos enemigos ahora mismo —dijo Lieberman con expresión pensativa—. Tu ex esposa y tu ex suegra no deben estar nada felices con haberse quedado sin nada. ¿No es verdad?

—Además ya tuviste otro intento de asesinato antes, cuando el accidente —intervino Sebastian—. O mejor dicho, el “supuesto accidente”. Y Lynett estaba conmigo en ese momento, si probamos que alguien más trató de matarte, entonces podemos crear eso… —Sebastian chasqueó los dedos tratando de recordar hasta que Lieberman lo ayudó.

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