TOMO 2. CAPÍTULO 30. Un abogado adjunto
Elijah sintió que su corazón hacía un “crac” tan sonoro que podían escucharlo en toda la sala, especialmente en ese brave minuto en que el jefe de los Marshall, con su maldito uniforme, su chaleco antibalas, su pistola a la cintura y su metro noventa y dos había reaccionado a aquel beso con una sonrisa.
Y mientras eso pasaba la cara del juez se ponía roja como un tomate y Basset hacía un escándalo.
—¡Esto es indignante! ¡Esos espectáculos no se ofrecen en un juzgado! —gritó el abogado mirando al juez.
—¡Completamente de acuerdo! ¡Ya no estoy para estos shows! —rezongó el juez—. ¡Si hubiera tenido treinta años menos seguro me habría usado de ejemplo a mí!
—¡¡¡Señoría!!! —exclamó Basset.
—¡No se queje que a usted ni de broma lo iba a usar de ejemplo! —suspiró el juez mientras Lynett volvía a su asiento muy tranquila—. Señora Evans, aclaro que no hacía falta ser tan… gráfica, pero comprendemos el punto de no poder acusar a alguien por las decisiones de otro.
—¡Ejem! Y yo también aclaro que no tengo mujer que me demande… —murmuró el jefe de los Marshall y Lynett le sonrió con dulzura porque aquella era una indirecta muy directa.
Sin embargo antes de que aquel tema se enfriara, Lynett todavía tenía algo que decir, y a Basset no le dio tiempo de protestar cuando ella se dirigió al juez.
—No, Su Señoría, creo que el punto no estará completamente comprendido hasta que no quede aclarado que esa foto solo es pura manipulación para tratar de culpar a toda costa al señor Vanderwood —sentenció ella—. Así que si me permite hacer un pequeño ejercicio…
El juez estaba intrigado, eso se le notaba a leguas, así que obviamente le hizo un gesto de afirmación y todos la vieron girarse hacia su abogado.
—Señor Lieberman, cuánto dinero traemos encima.
—Emmmm… —Jake revolvió en sus bolsillos—. Cinco mil.
—Bien, esta sala está llena de periodistas y fotógrafos que seguramente se aparecen en cada accidente. Voy a entregarle cinco mil dólares ahora mismo a cualquiera que haya estado en ese accidente y haya tomado una foto desde un ángulo diferente.
El minuto de silencio en que los fotógrafos revisaban sus cámaras apresuradamente fue seguido de la carrera de dos de ellos por llegar primero al estrado, y finalmente uno puso su cámara a toda prisa frente al juez.
En la fotografía aparecía igualmente Lynett besando a Elijah, pero se notaba claramente que el beso había sido en la mejilla, no en la boca.
El juez lo entregó como evidencia y la miró con un suspiro.
—Señora Evans, y si no besó al señor Vanderwood de verdad, ¿para qué anda besuqueando al Marshall?
—Ah, bueno… eso fue por placer —respondió ella con una risita toda coqueta y hizo a Elijah pegar la frente al escritorio tras el que estaba.
—Muy bien. No hay más que decir —suspiró el Juez—. Queda desestimada la acusación por adulterio, a menos que tenga el licenciado Basset alguna otra supuesta evidencia.
Durante un segundo el abogado de Josselyn pareció frustrado, pero luego levantó un dedo acusador y se dirigió al estrado.
—¡Incluso si los cargos de adulterio no fueran contemplados, Su Señoría, eso no cambia el hecho de que mi clienta y el señor Vanderwood sostuvieron sus… relaciones maritales y que mi clienta está en espera de la confirmación de un embarazo! ¡Por tanto, sería deplorable por no decir negligente de parte de este juzgado, dejarla desamparada a ella y al fruto de su matrimonio! ¡En vista de lo cual solicitamos se haga vigente el divorcio con la correspondiente división de bienes que corresponden a mi clienta, unida a la pensión alimenticia para su hijo!
El juez frunció el ceño, porque por más divertido que le estuviera pareciendo el juicio, cuando se hablaba de un hijo ya eran palabras mayores, pero se abstuvo de decir nada cuando vio a Jacob Lieberman ponerse de pie.
—Su Señoría, con todo respeto, quisiéramos llamar a declarar a la señora Hill —sentenció—. ¡Ah, sí, perdón, soy abogado adjunto del señor Vanderwood!
El juez miró a Anders con una interrogante y este solo se puso de pie carraspeando.
—Este… sí, lo que él diga —aseguró y el juez le hizo una señal a Josselyn para que volviera al estrado.

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