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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 2

TOMO 2. CAPÍTULO 28. Un teatro

Cuando el Honorable Juez Ávalos entró a la sala, todos se pusieron de pie con el mayor respeto. Era un hombre de unos setenta años y con fama de ser severo y escéptico, así que casi todos los abogados jóvenes le tenían miedo.

Los alegatos se abrieron de inmediato porque al Juez no le gustaba perder tiempo, y en cuestión de pocos minutos ya la salase había llenado de murmuraciones y de un pésimo ánimo.

Obviamente Basset estaba poniendo todo su empeño en hacer ver a Josselyn como una víctima inocente a la que su esposo estaba dejando en la más absoluta desprotección, pero Anders no era de los que se dejaba encajar la intriga.

—Nuestra solicitud es más que simple y justa, Su Señoría —declaró Basset—. El señor Vanderwood y mi clienta no se casaron por bienes separados, así que en el divorcio a mi clienta le corresponde el cincuenta por ciento de los bienes de su esposo, más una pensión adecuada a sus ingresos. Mi clienta ha sufrido mucho ya, no merece que se le siga sometiendo al escarnio público…

—¡Objecion! —se levantó Anders—. No estamos aquí para juzgar lo que cada uno merece, porque en ese caso, mi cliente no merece perder la mitad de su patrimonio personal por una mujer que no aportó absolutamente nada al matrimonio y que encima no ha cumplido en nada con su rol de esposa.

—¡¿Disculpe?! —fingió escandalizarse Anders—. ¡Mi clienta está discapacitada!

—Claro, ¿también tiene entablillada la lengua para que se le pueda interrogar o solo le funciona cuando tiene que mentir? —siseó Anders y Lynett vio a Jake Lieberman sonreír por lo bajo junto a ella.

El juez llamó al orden y la muchacha se inclinó hacia el peor de los peores.

—¿Pasa algo?

—No, solo que es bueno el chico; pero yo ya te preparé para alguien como él. Sabes lo que tienes que hacer —replicó Jake.

Lynett asintió despacio y volvió su atención al juicio, donde ya Basset trataba de poner la situación a su favor llamando a una llorosa Josselyn para interrogatorio. Durante un instante sus ojos se fijaron en Elijah y vieron aquella expresión, como si tuviera el estómago revuelto y ganas de vomitar allí mismo. Era evidente que él tenía sus problemas graves de confianza, pero Lynett no quería ni imaginar cómo sería si su madre hubiera intentado matar a su padre.

Pasó saliva negando mentalmente y se recordó por qué estaba allí. Así que miró a su hermana y vio las lágrimas de “cocodrila desvergonzada” corriendo por sus mejillas.

Al parecer era una pobre lisiada a la que su esposo mantenía en un total abandono y pasando penurias y necesidades. A cada pregunta de Basset seguía una lágrima y la convicción de que su esposo la había hecho a un lado por ser discapacitada.

—Como ve, Su Señoría, mi clienta es una heroína de guerra que solo ha recibido el desprecio de su esposo, por tanto debe ser compensada —espetó Basset, pero el teatro terminó exactamente en el momento en que miró a Anders con expresión satisfecha y le anunció:

—Su testigo.

Anders caminó hasta el estrado y se apoyó en la baranda con un gesto socarrón.

—Señora Hill. ¿Se casó usted con el señor Vanderwood antes de quedar discapacitada o después? —la interrogó.

—Después.

—¿Puede decirles a los presentes por qué no se casó antes con el señor Vanderwood? —preguntó y la vio apretar los labios con impotencia.

—Porque yo estaba en un despliegue del ejército —respondió.

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