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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 2

TOMO 2. CAPÍTULO 27. Grande, feo y malo

Lynett se quedó el silencio, pero la única respuesta de Elijah fue entrar de nuevo a la casa y cerrar la puerta mientras afuera seguían discutiendo. Poco a poco las voces se fueron apagando mientras ellos se quedaban mirándose fijamente, y Elijah acarició el dorso de su mano con suavidad.

—Lamento que hayas presenciado eso.

—¿De qué pruebas está hablando, Elijah? —lo increpó la muchacha y él negó.

—No tengo idea, solo espero que no intente involucrarte a ti porque eso sí no se lo voy a permitir… —Su voz sonaba frustrada y molesta, pero para su sorpresa Lynett pasó sus brazos alrededor de él y lo estrechó con suavidad para no lastimar aquellas costillas rotas.

—No tengas miedo de usarme. Soy menos frágil de lo que parezco —le susurró y Elijah acarició su rostro, mirándola a los ojos.

—Eres tan fuerte que das miedo —le dijo con una sonrisa triste—. Eres tan fuerte, tan resistente, tan tenaz… pero ni siquiera así te mereces esto. Toda mi mierd@ ya te tocó por mucho tiempo, no voy a dejar que esto te ensucie también.

Lynett suspiró retrocediendo y de repente una idea cruzó su cabeza.

—Elijah ¿qué fue lo que pasó el día del choque? —lo interrogó y lo vio ponerse colorado por un segundo.

—Estuve aquí, vine a darte las acciones, pero me dijeron que estabas en el taller de tu padre y cuando acerqué… bueno escuché a dos personas… ya sabes…

—¿Teniendo sexo? —interpretó Lynett por sus gestos.

—Sí… eso… y creí… creí que tenías a alguien más… lo cual está bien porque obvio eres una mujer increíble y sería raro que no tuvieras a alguien en tu vida porque te lo mereces pero eso no se me salía de la cabeza y realmente no podía estar atento a…

—¡Elijah, respira! —lo interrumpió Lynett y los dos se miraron por un segundo antes de reírse.

—Lo siento. Lo siento mucho —suspiró él—. Solo quiero que seas feliz y entiendo que eso no va a pasar mientras me tengas cerca. Puedes hacer lo que quieras con la transportadora, te aseguro que lo aceptaré y te respaldaré aun si quieres venderla a destajo.

Se acercó a ella con un gesto nervioso y le dejó un beso suave en la mejilla antes de despedirse y salir de allí. Tenía mucho en qué pensar, y sobre todo tenía que prepararse con sus abogados porque aquel juicio de divorcio no tardaría mucho en comenzar.

—Tienes que entender algo —le dijo Anders sentándose frente a él en el salón de Sebastian—. Josselyn no solo va por tus acciones de la transportadora. Tu patrimonio va mucho más allá, y es una suma considerable la que tienes en acciones de la empresa Vanderwood. Si perdemos todo eso se dividiría con ella también.

—¿Y crees que vamos a perder? —preguntó Elijah con inquietud.

—Tengo que serte honesto: el pronóstico no es bueno —sentenció el abogado—. Te casaste por bienes comunes, el matrimonio se consumó, y según menciona tiene pruebas de adulterio.

—Esas son fabricadas, yo no me he acostado con nadie durante mi matrimonio… honestamente ni siquiera estoy seguro de haberme acostado con ella —refunfuñó Elijah.

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