TOMO 2. CAPÍTULO 26. Vales más muerto
Lynett se acercó a ella despacio, mirándola a los ojos y tratando de reconocer a la muchacha que por años había tratado de escapar de la bruja de su madre, sin embargo lo que tenía frente a ella era solo una copia más amargada de Florence.
—Parece que al final nos convertimos en lo que más odiamos, ¿no es así, hermanita? —le sonrió antes de inclinarse sobre su oído—. Tú y yo sabemos que la única madre de su hijo, soy yo.
Le dio la espalda para caminar tras el médico, y si Josselyn tenía alguna intención de hacer un escándalo, en un solo segundo fue detenida por el señor Rufus, mientras una enfermera salía apurada y pronunciaba las palabras fatales.
—¿Lynett Evans? ¿Quién es Lynett Evan? —preguntó.
—Soy yo.
—Venga conmigo por favor. El señor Vanderwood está pidiendo por usted y está muy nervioso.
Nadie se atrevió a decir nada más, y entre amenazas disfrazadas y llantos falsos Josselyn se fue de allí, porque era evidente que nadie la dejaría pasar con Elijah.
Lynett atravesó el pequeño corredor y entró para verlo con un brazo vendado, varias costuras por los cortes del incidente, y conectado a todos los monitores después de su operación. Bastó solo un segundo, solo que acercara la mano a la de Elijah para que él se prendiera de ella como una garrapata emocional.
—Lo siento… lo siento… pensé… volví a pensar… —murmuraba nervioso y la muchacha de verdad no podía entenderlo, pero solo acarició su cabello con suavidad.
—Eso ya no importa. Tu familia está allá afuera, todos están muy preocupados así que por favor, trata de calmarte, es importante que te calmes.
Elijah la miró con desesperación y apretó los labios.
—¿Estabas… estabas con Sebastian en la oficina? —le preguntó y ella asintió viendo cómo los ojos de Elijah se cristalizaban.
—Sí, me dijiste que cuando estuviera lista fuera a la empresa para hablar de negocios.
—Entonces no estabas… ¿en el taller de tu padre?
Lynett frunció el ceño, pensativa.
—Mandé a organizar los contenedores ahí de nuevo pero no… no lo hice yo misma, ¿por qué?
Elijah negó porque solo él podía entender cuánto le había dolido pensar que ella podía estar con otro hombre, pero antes de que pudiera explicarle lo que había escuchado, Sebastian entró también a la habitación.
—¿Cómo te sientes? —le preguntó su hermano y Elijah ni siquiera pudo suspirar.
—Eso es lo de menos, ahora no duele mucho por los calmantes, pero cuando se pasen ya gritaré. ¿Saben algo del accidente? —preguntó y la presión de Lynett en su mano la hizo mirarla a ella directamente.
—Fue intencional, no fue un accidente —sentenció la muchacha con seguridad—. Lamento decirte esto, pero ahora vales más muerto que vivo… espero que lo entiendas.

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