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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 2

TOMO 2. CAPÍTULO 25. La familia Vanderwood

—Tú… tú estás aquí…

Parecía que Elijah desvariaba conforme los bomberos en conjunto con los paramédicos trataban de sacarla de la ambulancia sin hacerle más daño.

El accidente había sido en la misma puerta de la transportadora, y aun cabeza abajo solo sostenido por el cinturón de seguridad, Elijah había sido capaz de reconocer aquel andar peculiar con que Lynett se acercaba apurada junto a su hermano Sebastian.

Pero mientras intentaban asegurarlo a la camilla, la mano de Elijah solo se tendía hacia ella con desesperación, hasta que uno de los paramédicos les pidió que se acercaran para calmarlo.

—Tú… estás aquí… estás…

—¡Elijah cálmate, por favor! —exclamó ella sosteniendo su mano.

—Fui… a tu casa, me dijeron… creí… pero no eras tú…

Lynett y Sebastian se miraron sin comprender.

—Elijah, Lynett ha estado esperándote aquí en la empresa, llegó quince minutos después de que te fuiste, ha estado conmigo. ¿Qué es lo que pasa? —lo increpó su hermano, pero era evidente que Elijah estaba demasiado conmocionado como para contestar.

—Todo va a estar bien —le dijo Lynett mientras veía las gruesas lágrimas que corrían por sus sienes.

Se inclinó dejando un beso suave en su mejilla, sin imaginar que alguien usaría aquel simple gesto para lo peor, e inmediatamente los paramédicos subieron a Elijah a una ambulancia.

Sebastian la ayudó a levantarse y enseguida trajeron un auto para ellos. En pocos minutos seguían a la ambulancia hasta el hospital, y Lynett lo escuchaba gritar órdenes por teléfono y pedir explicaciones.

En la sala de urgencias ya estaban atendiendo a Elijah y Lynett se quedó allí, inquieta, esperando a que les dieran alguna noticia suya. Pero antes de que saliera el primer galeno a decirles cómo estaba Elijah, ya Sebastian había puesto delante de la muchacha una tableta con los videos de seguridad de las cámaras frontales de la empresa.

—No fue un accidente —susurró Lynett viendo que aquella camioneta que había impactado el auto de Elijah no había intentado frenar ni una sola vez, lo había embestido de lleno, como si pretendiera causar el mayo daño posible y luego se había dado a la fuga.

—Los cristales estaban entintados, no se puede ver al conductor —rezongó Sebastian—, pero la policía ya está investigando. La camioneta se dio a la fuga, solo espero que no tarden mucho en encontrarla.

—Eso no importa, igual ya sab…

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