TOMO 2. CAPÍTULO 18. Una buena chica
Era un matrimonio legal, eso Lynett ya lo sabía. Y no tenía que despegar los labios para que Elijah también entendiera que ella no estaba preguntando por eso.
Con Lynett había hecho el teatro, había construido la mentira, a ella la había engañado, pero eso no significaba que aquello terminara siendo muy real.
Con Josselyn por el contrario, lo había hecho por la ley, legal y hasta espiritual, sin embargo una de las razones por las que podía solicitar precisamente la anulación del matrimonio era porque jamás se había consumado después de la boda.
—Hay un papel firmado de por medio —murmuró Elijah mirándola a los ojos—, pero es todo lo que hay —le aseguró.
Y aun así era evidente que no estaba dispuesto a mentirle a Lynett de nuevo, menos para encubrir su situación con Josselyn.
—Que descanses —dijo con una mueca de tristeza y se alejó de allí.
Lynett cerró la puerta y ni siquiera se sobresaltó cuando escuchó la voz de un hombre a su espalda.
—¿Esa no es mucha curiosidad? ¿Por qué quieres saber si el idiota se folla o no a tu hermana? —la increpó Gianni levantando una ceja sugerente y la muchacha suspiró abrazándolo.
—Porque quiero saber qué tan desesperada está Lyn y cuánto le está funcionando el papel de víctima.
—No lo voy a decir, no lo voy a decir… —Gianni apretó los labios y Lynett puso los ojos en blanco sabiendo que para él era difícil aguantarse aquellas ocurrencias.
—Suéltalo.
—¡Perdón, pero ahora mismo el único papel que está haciendo tu hermana es el de papel higiénico, porque es evidente que Elijah se limpia el trasero con su victimización! —exclamó Gianni soltando todo el aire y en cualquier otro momento Lynett se hubiera ahogado de la risa, pero de momento seguía bastante dolida.
—Eso fue lo que ella se buscó —dijo con amargura—. Lo quería a él… y uno debe tener siempre mucho cuidado con lo que desea.
Gianni pasó un brazo sobre sus hombros después de acercarle una copa de algo fuerte y se sentaron en el sofá con aquel testamento entre los dos.
—Lieberman está avisado, llegará en un par de días.
—Perfecto.
—También fui a hablar con el médico. No fue fácil de localizar porque se ha cambiado de hospital dos veces ya, pero lo conseguí. Así que por esa parte también tenemos lo que necesitamos… con testigos, por si acaso —le advirtió Gianni—. ¡Ah, y por cierto! En tu expediente médico digital ya sale tu paso por el hospital de Charleston. ¿Quieres que lo mande a quitar?
—¡No! —se apresuró Lynett—. No estaba contando con eso, pero creo que puedo usarlo a mi favor, así que déjalo allí… y asegúrate que el reporte de Elijah no desaparezca.
—¡Entendido! —sonrió Gianni—. Y por último: tu cifra, con decimales incluidos —dijo poniendo en sus manos la pequeña hoja de un blog.
Lynett había permitido que Elijah se emborrachara en su suite fea para sacarle aquellas llaves y que Gianny pudiera tener acceso a su caja fuerte. Había una información especial que necesitaba y Gianni se había encargado de conseguirla para ella mientras Elijah dormía su ebriedad sobre la mesita de la suite.
—Cuatrocientos setenta millones entre las dos compañías. —Lynett leyó la cifra y sonrió.

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