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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 13

CAPÍTULO 13. Malas referencias

—¿Quieres repetir eso? —Elijah saltó como si le hubieran pinchado el trasero con un florete en el momento en que su secretaria le dio el aviso.

—Que alguien está pidiendo referencias laborales de la señora Lynett —repitió la asistente—. No me han dicho de dónde es pero…

—Páseme la llamada —ordenó Elijah con tono hosco y trató de suavizarlo en el momento en que tuvo que saludar—. Habla Elijah Vanderwood, de la Transportadora EVANET &Co, ¿cómo puedo ayudarlo?

“Señor Vanderwood, estoy buscando referencias de la señora Lynett Evans. ¿Puede darme alguna información sobre ella como trabajadora?”, preguntó Kenneth McGregor y Elijah ahogó un gruñido de frustración, sabiendo que eso solo podía ser porque ella había ido a pedir trabajo.

—Se lo resumo en una palabra: conflictiva. Nadie debería contratar a esa mujer jamás. Es un dolor de cabeza. ¿Algo más que quiera saber? —espetó.

El silencio fue intenso mientras Kenneth McGregor evaluaba aquella respuesta y luego solo se oyó una sonrisa.

“Comprendo. Entonces no lo molesto más. Que tenga buen día”.

—Espere. Dígame de qué empresa me está llamand… —sin embargo la conexión terminó antes de terminar siquiera la pregunta y Elijah golpeó el aparato con frustración—. ¡Siempre estás haciendo alguna estupidez, Lyn… siempre!

Y como parecía que la misión de su vida últimamente era sacarlo de quicio, tres horas y mucha frustración después, Elijah llegó a casa como un huracán. Empujó la puerta del pequeño cuartito sin siquiera tocar, pero lo que le dio la bienvenida fue el sonido opaco del agua.

Elijah se quedó allí, observando con los dientes apretados la silueta rodeada de vapor que se dibujaba en el cristal empañado. Por un segundo sintió que no era capaz de respirar, ¡la condenada era tan hermosa que tenía que hacer un maldito ejercicio de odio cada vez que la tenía cerca! ¡O la odiaba o la devoraba! ¡No había más alternativas con ella! Lynett Evans sacaba aquella parte suya débil y tierna que había decidido desterrar desde hacía dos años, ¡y no podía soportar eso!

—¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Qué es eso de que andas pidiendo trabajo por ahí?! —espetó sobresaltándola y Lynett se metió en aquel albornoz a toda la velocidad posible antes de salir del baño, espantada.

—¿De qué… de qué hablas…?

Tenía el cabello mojado y chorreaba agua, y Elijah tuvo que mirar al suelo o de lo contrario los ojos se le irían a aquellas gotas que resbalaban entre sus pechos.

—¿Quién te dijo que yo…?

—¡El mismo que no va a contratarte porque di las peores referencias de ti! —siseó Elijah y los ojos de Lynett se humedecieron.

—¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Necesito trabajar, Elijah! ¡No te estoy pidiendo que me pagues nada, pero necesito ganar dinero, quiero volver a la universidad y no pretendo que…! —pero aquella defensa desesperada de la muchacha fue interrumpida por una carcajada feroz.

—¿De verdad piensas que vas a volver a la universidad? —replicó él con sorna.

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