Entrar Via

LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 91

C91- LO HARÉ BIEN TODO ESTA VEZ.

Después de que la verdad salió a la luz, Grace decidió quedarse en la mansión junto a los trillizos, al menos un tiempo hasta que encontrara un lugar adecuado. Los días se volvieron largos y pesados, pero ella intentaba mantenerse fuerte por sus hijos. Lucien, por su parte, se mantenía al margen. Habían pasado semanas sin dirigirse la palabra, pero esa mañana él rompió el silencio.

Grace estaba en el jardín, recogiendo algunas flores, cuando el apareció. Se acercó con una sonrisa que parecía sincera, aunque ella no podía evitar sentir una punzada de desconfianza y nervios.

—Grace, ¿puedo hablar contigo un momento? —preguntó, con un tono más suave de lo que ella recordaba.

Ella asintió con cautela, dejando las flores sobre la mesa.

―¿Qué quieres decir?

—He estado pensando mucho en todo esto —dijo él, mirándola con una expresión que casi parecía de añoranza—. Y quiero hacer las cosas bien. Quiero que… los trillizos lleven tu apellido.

Grace guardó silencio y por un momento su corazón se llenó de esperanza. Parecía un gesto genuino, un intento de redimirse.

—Eso... eso sería bueno para ellos —respondió, sonriendo ligeramente.

Pero entonces, algo en la mirada de Lucien cambió. Se acercó un poco más, invadiendo su espacio personal.

—Grace, pero no solo quiero eso. También quiero que volvamos, que … seamos una familia, como debimos ser. Tú, yo y los niños. Puedo protegerlos, cuidarlos. Lo haré todo bien esta vez.

La esperanza en el rostro de Grace se desmoronó al instante. Y dio un paso atrás, alejándose de él.

—Ya decía yo que tus buenas acciones no venían solas. Pero no. No puedo. No confío en ti. No después de todo lo que pasó entre nosotros. Ahora solo quiero concentrarme en mis hijos y en darles lo mejor de mí. Eso es todo.

Lucien intentó protestar, pero Grace lo interrumpió con firmeza.

—Por favor, no hagas esto más difícil. Si tan cambiado estas… espero que lo entiendas.

Y sin esperar respuesta, se dio la vuelta y se alejó rápidamente. Estaba tan distraída que no vio a Mateo, quien acababa de llegar. Tropezó con él, y él, instintivamente, la sostuvo por los brazos para evitar que cayera.

—¿Estás bien? —le preguntó con una expresión de preocupación sincera. ―¿Te hiciste daño?

Grace levantó la mirada y asintió, sintiendo un extraño calor en la forma en que él la miraba. Mateo era amable, cálido, y aunque no entendía por qué, ella sentía una conexión con él que no podía explicar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami!