CAPITULO 65- CUMPLIR CON TU PARTE DEL TRATO.
—¿Sorprendido, Aaron? —respondió con una frialdad que le erizó la piel.
Aaron tragó saliva, sintiendo un sudor frío descender por su espalda. Esto no estaba en sus planes. Ni de cerca. Su mirada se deslizó hacia los invitados; los murmullos crecían como un zumbido lejano, pero en su mente todo era un silencio abrumador. Solo estaban ellos dos en esa tensión palpable.
Kate desvió la vista hacia el jefe civil que ya tomaba su lugar al frente de la ceremonia, con una expresión calculadora en su rostro. Aaron, paralizado, apenas logró articular palabra.
—Kate, yo... —intentó decir algo, cualquier cosa, pero el jefe civil lo interrumpió con su voz firme.
—Damas y caballeros, vamos a dar inicio a esta ceremonia de matrimonio.
Kate se giró de inmediato, ignorándolo, y avanzó con calma hasta colocarse frente al altar. Aaron la siguió con la mirada, incapaz de procesar lo que estaba pasando.
¿Qué demonios estaba ocurriendo?
Kate no solo estaba ahí, sino que era la mujer con la que su madre había insistido en que se casara. El descubrimiento le golpeó con una fuerza casi física. ¿Ella lo sabía desde el principio? ¿Todo esto había sido planeado?
Por un breve momento, sintió algo parecido a emoción. Pero esa chispa se desvaneció tan rápido como había llegado, reemplazada por una duda cruel que empezó a crecer dentro de él.
¿Se había acostado con él solo para atraparlo?
La idea lo llenó de rabia. Apretó los puños, mirando a Kate mientras el jefe civil continuaba con la ceremonia. Ella se mantenía serena, sosteniendo su ramo con elegancia, pero no lo miraba.
—Aaron Anderson, ¿aceptas a Kate de Winter como tu legítima esposa?
Aaron parpadeó, sorprendido por la pregunta directa. Su mirada volvió a ella, analizando cada detalle de su rostro. A pesar de todo, su corazón se agitó de forma traicionera.
¿Lo sabías? ¿Sabías de todo esto?
Finalmente, asintió, aunque su voz salió más tensa de lo que esperaba.
—Sí, acepto.
El jefe civil giró hacia Kate.
—Kate de Winter, ¿aceptas a Aaron Anderson como tu legítimo esposo?
Kate levantó la mirada hacia Aaron por primera vez desde que la ceremonia había comenzado. Sus ojos verdes eran fríos, impenetrables, como si todo su calor se hubiera apagado. No respondió de inmediato, y el silencio se volvió incómodo.
Los murmullos entre los invitados crecieron. La madre de Kate, de pie detrás de ella, se inclinó hacia adelante, susurrando entre dientes.
—Kate… contesta.
Kate sonrió, pero fue una sonrisa burlona, casi cruel. Bajó el ramo con lentitud, apretándolo con fuerza por última vez antes de soltarlo.
—Lo siento —dijo, con claridad y firmeza—, pero no puedo casarme con alguien que es un mentiroso… y que además tiene novia.
El ramo golpeó el suelo con un ruido sordo, pero no más fuerte que los jadeos de los invitados. Antes de que alguien pudiera reaccionar, Kate dio media vuelta y salió corriendo del salón.
Aaron se quedó inmóvil, mirando la puerta por donde ella había desaparecido. El zumbido de los murmullos lo envolvió, pero él apenas lo notó. Su mente seguía repitiendo una y otra vez las palabras que Kate había dicho.
Su pecho se agitó.
Estaba confundido, humillado, furioso… pero, sobre todo, dolido.
—¡Kate! ¿A dónde vas? ¡Kate! —La voz de la madre de Kate resonó detrás de ella, cargada de ira.
Pero Kate no se detuvo.
—¡Niña estúpida! —murmuró, aunque Kate estaba demasiado lejos para escucharla.
Aaron, por otro lado, no se quedó inmóvil. Una mezcla de rabia e impulso lo empujó a moverse.
—¡Kate! —gritó, mientras esquivaba a los invitados sorprendidos y la seguía.
Ella avanzó lo más rápido que pudo, ignorando cómo el vestido dificultaba sus movimientos. El aire frío golpeaba su rostro, pero no bastaba para enfriar el ardor en sus ojos.

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