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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 43

CAPITULO 43- VOY A SEGUIR VIÉNDOLO.

Grace salió apresuradamente del restaurante, con el corazón martillándole en el pecho. Sus dedos temblorosos sacaron el teléfono de su bolso mientras intentaba encontrar el contacto de Aaron. Antes de que pudiera marcar, un auto negro y lujoso se detuvo frente a ella. Reconoció el vehículo al instante. Su cuerpo se tensó.

Lucien salió del coche con movimientos controlados y caminó hacia ella, impecable en su traje oscuro, pero con una expresión intensa que la hizo retroceder un paso.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Grace, intentando mantener su voz firme, aunque la mezcla de ira y sorpresa la traicionaba.

—Quiero hablar contigo. —La voz de Lucien era baja, casi suplicante, pero había un trasfondo de firmeza en ella.

Grace soltó una risa seca, llena de incredulidad, y negó con la cabeza.

—No hay nada de qué hablar, Lucien. —Su tono era frío como el acero, pero luego sus ojos se estrecharon—. Dime algo... ¿tuviste algo que ver con lo que acaba de pasar?

Lucien no respondió. No hizo falta. Su silencio, esa forma en la que evitaba su mirada, fue toda la confirmación que Grace necesitaba.

—¿Cómo eres capaz de hacer algo así? —La furia de Grace se encendió como una chispa en pólvora—. No, espera... claro que eres capaz. Porque solo piensas en ti mismo.

Los dientes de Lucien se apretaron. Dio un paso adelante, encogiéndola bajo su sombra.

—Grace, escúchame... sé que he sido...

—¡No! —Lo interrumpió con un grito cargado de emociones—. No quiero, ni tengo por qué escucharte. ¡Eres un maldito infantil!

—Solo quería hablar contigo —replicó Lucien, su voz volviendo a esa calma tensa que siempre usaba para mantener el control.

—¿Hablar? ¿Hablar? —La voz de Grace subió un tono, quebrada por la ira—. ¡Hiciste que arrestaran a Aaron! ¡¿Y ahora quieres hablar?! —Su mirada ardía con rabia y desprecio—. ¡Eres un manipulador, un obsesivo, un…!

—¿Un qué, Grace? —La interrumpió Lucien, acortando la distancia entre ellos en un solo paso. Y antes de que ella pudiera reaccionar, él la atrapó por la muñeca y la atrajo hacia él. Su fuerza era contenida, pero innegable—. ¿Un hombre que hace lo que sea por la mujer que quiere?

Grace sintió un escalofrío recorrer su espalda, el calor de su proximidad era tan intimidante como electrizante.

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