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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 154

C154- ¿QUÉ QUIERE HABLAR CONMIGO?

Alaric se tambaleó, y con un suspiro ahogado, cayó de espaldas al suelo. La sala se sumió en un caos inmediato. Grace, corrió hacia él sin pensarlo,

—¡Denme espacio! —ordenó, sorprendiendo a todos con su tono autoritario, tan diferente a su actitud tranquila de antes.

Se arrodilló junto a Alaric y, con una rapidez que sorprendió a todos, comenzó a evaluarlo. Con un gesto experto, tocó su muñeca en busca de pulso, y al ver la palidez de su rostro, el brillo sudoroso de su frente, y la manera en que respiraba con dificultad, no tardó en confirmar lo que temía.

—Está teniendo un infarto —dijo, como si no hubiera duda de lo que debía hacer. Luego, mirando a Lucien, le dio una orden con firmeza—: Lucien, llama a los paramédicos y diles que es un infarto. Necesitamos una ambulancia de inmediato.

El visiblemente nervioso, actuó rápidamente, sacando el teléfono de su bolsillo.

—¡Llamando ahora! —respondió, su voz temblorosa, pero confiando en ella.

Grace no perdió tiempo. Se giró hacia otro invitado que había quedado parado cerca, sin saber qué hacer.

—Tráiganme algo blando para apoyar su cabeza y una toalla húmeda —dijo, mientras se inclinaba para aflojarle la corbata y el cuello de la camisa, facilitando su respiración.

Su mirada se mantenía fija en el rostro de Alaric, calculando cada movimiento que hacía. Comprobó de nuevo su pulso y respiración, y con rapidez y calma comenzó a realizar compresiones torácicas. Cada movimiento era preciso, pero se notaba que no había tiempo que perder.

—Estoy ayudando a que su corazón bombee sangre —explicó, levantando la mirada por un instante hacia los invitados, que observaban la escena con asombro y miedo—. Necesitamos mantenerlo estable hasta que lleguen los paramédicos.

Mientras hablaba, no dejaba de trabajar con la misma concentración, como si todo lo demás hubiera desaparecido. Lucien, con el rostro marcado por la preocupación, seguía esperando que se conectara la llamada.

Finalmente, las sirenas de la ambulancia comenzaron a escucharse a lo lejos, y la tensión en la habitación pareció aliviarse ligeramente, pero Grace no dejó de trabajar.

Cuando la ambulancia llegó, Grace ya tenía a Alaric estabilizado. Uno de los paramédicos se acercó rápidamente, y ella, sin perder tiempo, le explicó todo lo que había hecho hasta el momento.

—Hiciste un gran trabajo estabilizándolo —dijo uno de los paramédicos, mirando a Grace con una sonrisa—. Esto le salvó la vida.

La sala de espera del hospital estaba llena de tensión. Todos esperaban ansiosos noticias de Alaric. Pero Lucien no dejaba que Grace se alejara ni un solo paso. Sostenía su mano con fuerza, como si temiera que si la soltara, todo podría desmoronarse, la miró con los ojos llenos de gratitud y emoción.

—No sé qué habría hecho sin ti, amor —le dijo, con la voz quebrada—. Gracias por salvarlo.

Grace, que también estaba afectada por la situación, lo abrazó con fuerza, sintiendo el peso de su angustia. Se separó un poco para mirarlo a los ojos, calmándolo con su voz suave, pero firme.

—Era lo que tenía que hacer —le respondió, acariciándole el rostro—. Recuerda que hicimos un juramento, Lucien. Y ante todo so médico.

El asintió, pero aún se notaba su preocupación. No parecía estar tranquilo del todo.

—Es que… Habíamos discutido antes, ¿y si eso lo hizo peor? ¿Y si…?

Grace le acarició la mejilla con ternura, interrumpiéndolo con calma.

—No te atrevas a culparte, Lucien —dijo, mirándolo con firmeza—. Eso no fue tu culpa. El infarto de Alaric no tiene nada que ver con lo que pasó entre nosotros.

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