C153-¡ES LA MUJER QUE AMO, PUNTO!
Días después, la mansión Stanton lucía impecable, como siempre. Pero en una sala cercana, la señora Hargrove y la Nana de Grace estaban frente a los trillizos, quienes permanecían sentados en fila, tiesos como soldados en formación.
—Esta es una cena muy importante —advirtió la señora Hargrove—. Así que no quiero travesuras, no quiero gritos, y definitivamente no quiero ver a nadie lanzando comida. ¿Entendido?
—Eso incluye a ti, James —añadió la Nana de Grace, cruzando los brazos—. No quiero que metas un tenedor en el pastel como la última vez.
Los trillizos asintieron con una solemnidad que parecía casi creíble.
—¡Nos portaremos bien, lo juramos! —dijeron al unísono, con una inocencia que no engañaba a nadie.
Las dos niñeras intercambiaron miradas escépticas.
—Estaremos atentas —murmuró la señora Hargrove—. No me confío.
Mientras los niños se levantaban para ir al comedor, James susurró con picardía:
—¿Qué pasaría si el pastel se cayera accidentalmente? Solo por curiosidad.
—No, James, mamá se va a enojar —le respondió Emma con un ligero codazo—. Solo por hoy no hagamos travesuras.
—Está biennnnn —dijo el chiquillo—. Pero las fiestas de adultos son tan aburridas. Pero lo haré por mamá.
Olivia, en cambio, solo asintió, no queriendo ser parte de las ideas traviesas de su hermano.
Mientras tanto, en el elegante estudio de la mansión, la atmósfera era completamente diferente. Lucien estaba sentado frente a su abuelo y la tensión era palpable.
—Lucien —comenzó el viejo con un tono firme—, no creo que Grace sea la mujer adecuada para ti. No tiene el linaje ni la posición que requiere alguien de nuestra familia. Reconsidera la idea de…
Lucien apretó la mandíbula, visiblemente molesto, y respondió con voz clara:
—Con todo respeto, abuelo, no me importa lo que pienses. Grace es la mujer que amo, y con quien quiero pasar el resto de mi vida. Y si no puedes aceptarla, entonces ese es tu problema, no el mío.
Alaric frunció el ceño, intentando mantener el control de la conversación.
—Pero Lucien, debes entender que nuestra familia…
Lucien se levantó de su asiento, interrumpiéndolo con determinación.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami!