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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 145

C145- REGALO EXTRAVAGANTE.

Después del episodio con Cristine, Kate no hizo demasiadas preguntas. En realidad, no quería dañar su relación con Aaron. Además, le había quedado demasiado claro que a él no le interesaba su exnovia. Si algo tenía Kate D’Winter, era que no discutía por tonterías.

Sin embargo, Aaron era otra cosa.

No entendía cómo Cristine estaba fuera. No era seguro después de su diagnóstico. Por eso, en ese momento hablaba con su exagente, su mandíbula tensa y la mirada fría.

—¿Dime por qué está fuera de la clínica?

El hombre del otro lado resopló, sin paciencia.

—Ya no tengo nada que ver con los asuntos de Cristine. Si está fuera es porque los médicos decidieron que ya estaba bien.

Aaron apretó el teléfono con fuerza.

—Ella no está bien —gruñó.

—¿Crees que no lo sé? Estaba igual que tú cuando supe que estaba libre. Es más, incluso cambié de dirección. No voy a arriesgarme a que intente apuñalarme de nuevo con el abrecartas. Mi recomendación es que te alejes de ella, Aaron. Si puedes, cambia de país.

Dicho esto, colgó. Y Aaron dejó el teléfono sobre la mesa con frustración.

—¡Me lleva el diablo! —murmuró.

—¿Problemas?

La voz de Kate sonó detrás de él y se giró de inmediato, para darle una sonrisa como si nada pasara.

—Hola, amor...

Ella le devolvió la sonrisa antes de besarlo.

—Pensé que te quedarías más tiempo en la cama. Ayer apenas llegaste.

—No te preocupes. Estoy acostumbrado. Además, había cosas que resolver.

—¿Cosas?

—Sí, pero nada importante.

Aaron acarició su vientre con suavidad y preguntó:

—Y... ¿qué te parece la casa? ¿Se adapta a tus necesidades?

Kate miró la decoración y el episodio con Madison cruzó su mente. Por un instante se sintió tentada a contarle, pero luego cambió de opinión. Decidió que no valía la pena.

—Sí —sonrió—. Me encanta.

Aaron suspiró, satisfecho, y tomó su mano.

—Entonces, prepárate para otra sorpresa —dijo, llevándola al salón principal.

Kate lo miró con curiosidad y un dejo de diversión.

—Aaron, ¿qué estás tramando ahora?

—Espera aquí, no te muevas —pidió antes de desaparecer por la puerta.

Minutos después, regresó con un equipo de entrega que cargaba algo enorme, cubierto con una tela de terciopelo azul. Kate se levantó del sofá, intrigada.

—¿Qué es eso?

—Es una sorpresa —respondió él con entusiasmo, quitando la tela con un gesto dramático.

Bajo la tela apareció una cuna impresionante, hecha de madera de caoba oscura con detalles tallados a mano en oro. Los barrotes brillaban bajo la luz de la sala, y en el cabecero había un grabado intrincado escudo de su familia, rodeado de pequeños ángeles tallados.

Kate se quedó sin palabras.

—¿Es... una cuna?

—¡No cualquier cuna! —exclamó, orgulloso—. Es una obra de arte. Hecha a mano por un artesano italiano.

—Aaron —lo miró incrédula—. ¿Cuánto pagaste por esto? Es hermosa, pero... es demasiado.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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