C144- PARTE DE NUESTRA FAMILIA.
Aaron se quedó inmóvil al verla. Sus ojos, normalmente imperturbables, se abrieron con sorpresa. No esperaba verla allí, y menos en esas circunstancias. Había cerrado ese capítulo de su vida con determinación, y verla ahora, irrumpiendo en su hogar, lo tomó completamente desprevenido. Sin embargo, su sorpresa duró solo un instante. Rápidamente, su rostro recuperó la frialdad habitual, aunque sus manos se tensaron ligeramente.
Cristine caminó con paso decidido hacia el centro de la sala, ignorando las miradas curiosas y las expresiones de sorpresa. Su llegada era como una tormenta que amenazaba con arrasar todo a su paso. Con los ojos brillando por lágrimas contenidas, alzó la voz, cargada de veneno.
—¡Esto no puede estar pasando! —exclamó, mirando directamente a Aaron—. ¿Cómo pudiste? Esto es una farsa. Ustedes dos no están destinados a estar juntos.
Kate sintió cómo el suelo parecía abrirse bajo sus pies. No dijo nada, pero su rostro reflejaba el golpe de las palabras de Cristine. Aaron, en cambio, permaneció inmutable. Su expresión era fría, calculadora, pero por dentro estaba procesando el hecho de que Cristine estuviera allí, en su casa, después de tanto tiempo. Dio un paso adelante, colocándose entre Kate y Cristine, como un escudo.
—Cristine —dijo con frialdad—. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste a este lugar?
Pero Cristine ni siquiera lo miró. Su desprecio estaba enfocado en Kate.
—Tú —escupió con veneno—. Jamás serás lo que Aaron necesita. ¿Crees que puedes reemplazarme? Él me amaba. Siempre me amará. Eres una sombra pálida de lo que yo fui para él.
Kate sintió la sangre abandonar su rostro, pero se negó a bajar la mirada. Aaron, sin embargo, no pensaba dejar que esto continuara.
—Cristine, lárgate ahora —su voz fue gélida y autoritaria—. No tienes derecho a estar aquí y mucho menos a hablarle así a mi esposa. Sal de esta casa antes de que me vea obligado a sacarte yo mismo.
Ella soltó una carcajada amarga.
—¿Tu esposa? No seas ridículo. Sabes perfectamente que este matrimonio es un error. Tú y yo éramos perfectos juntos. ¡Somos perfectos juntos! Ella nunca será suficiente para ti, Aaron.
Aaron dio otro paso hacia ella. Su mirada era como una daga, helada y cortante.
—Perfectos juntos... —repitió—. Lo único perfecto fue el día en que saliste de mi vida. Así que no vuelvas a mencionarla ni a mirarla de esa manera. Kate es mi esposa, y eso es algo que tú jamás cambiarás, ¿entiendes? ¡Ahora largo!
Cristine, al borde de un colapso, miró alrededor, buscando apoyo entre los invitados. Pero todo lo que encontró fueron miradas de desaprobación. Aun así, no se detuvo.

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