C142- ¡FELÍZ CUMPLEAÑOS! ¿SIN MI?
Aaron caminaba de un lado a otro frente al mostrador del encargado en el aeropuerto privado. Su camisa oscura impecable contrastaba con la furia en su rostro. Porque el sostenía el teléfono con una mano y con la otra presionaba su sien, tratando de mantener la paciencia.
—Esto es inaceptable —dijo con voz firme y dominante—. Mi jet privado debería estar listo para despegar. ¿Qué demonios está pasando con el papeleo?
El encargado, un hombre de mediana edad, intentó mantener la calma, aunque la tensión era evidente en su expresión.
—Señor, el problema es que falta la autorización de aduana para el vuelo. Sin ese permiso, no podemos despegar. Esto puede llevar horas, tal vez hasta mañana.
Aaron clavó su mirada helada en él y se inclinó levemente sobre el mostrador.
—Escúchame bien. Ese vuelo tiene que salir hoy. No me importa cuánto tengas que mover tus contactos. Si no estoy en Londres esta noche, te aseguro que no tendrás trabajo mañana.
El encargado tragó saliva, pero no retrocedió.
—Señor, no es algo que pueda acelerar. Las autoridades francesas son estrictas con este tipo de trámites. Si intento forzarlo, podríamos enfrentarnos a sanciones legales.
Aaron apretó los puños y su mandíbula se tensó. Se giró bruscamente, sacando su teléfono para intentar resolverlo por su cuenta. Mientras revisaba frenéticamente opciones, un mensaje apareció en la pantalla.
Era Kate.
“No puedo creer que no estés aquí para mi cumpleaños. Dijiste que lo harías especial, Aaron."
El cerró los ojos un momento, frustrado, no quería fallarle, pero no esperaba que saliera un problema con su avión. Maldijo por lo bajo y se meso los cabellos. Kate tenia todo el derecho de estar enojada, se habia tomado mas tiempo del previsto y ella estaba en un embarazo. ¿Qué clase de esposo y padre era?
Negó con la cabeza y lo llenó una renovada determinación.
―Voy a estar allí, Kate. Lo prometo.
Decidió no contestarle y en cambio hizo una llamada, la cual tardo en conectarse. Y cuando lo hizo su voz fue fría y directa.
―Hola, Aaron… me alegra que…
—Madison, necesito otro avión. Ahora mismo. Encuentra una solución y hazlo rápido.
Del otro lado de la línea, Madison parpadeó tratando de entenderlo.
―¿Qué?
―¿No escuchaste? Necesito otro avión o un maldito vuelo, pero hoy mismo necesito estar en Londres.
Ella respiró hondo antes de responder.
―Aaron, ¿pero que paso? Tu avión…
―Madison, deja de perder el maldito tiempo y ponte a trabajar, ¿quieres? Un vuelo, ¡un condenado vuelo!
Ella asintió y aunque su tono trataba de ser neutral, Aaron notó la molestia contenida.
—Ya estoy revisando opciones, pero con tan poca antelación será complicado. Además, necesitamos resolver el papeleo del jet antes de que pueda salir del país.
Aaron endureció su expresión.
—¿Eres sorda o te haces? No me importa el papeleo ni las excusas. Encuentra otro avión.
Madison supo en ese instante que todo esto era por Kate. Y aunque estaba furiosa, respondió con calma calculada.
—Aaron, lamentablemente, los vuelos privados en esta región están saturados. Tendrás que esperar a que resolvamos el problema del jet.
Aaron sintió la rabia trepar por su pecho. Apretó el teléfono con fuerza y respondió con frialdad cortante.
—Si no estoy en Londres esta noche, no tienes trabajo mañana. Tienes una hora, Madison.
Y con eso colgó sin esperar respuesta. El tiempo avanzaba como un enemigo implacable. Miró su reloj con el ceño fruncido, sintiendo la impotencia de la espera. Después de una hora de tensión insoportable, Madison finalmente llamó.

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