C124- PODEROSO.
Lucien mostró en la pantalla el contenido de uno de los correos. Era directo y comprometedor: alguien estaba compartiendo información confidencial de Olympus con la competencia, incluyendo datos estratégicos y detalles de negociaciones. El remitente era anónimo, pero el lenguaje del mensaje dejaba claro que quien lo escribió despreciaba a Lucien y Grace, y estaba vendiendo los secretos de la empresa por dinero.
Los murmullos comenzaron en la sala. Los ejecutivos intercambiaban miradas de incredulidad, mientras Demerius, que hasta ese momento había estado tranquilo, ahora parecía incómodo.
Lucien señaló la pantalla.
—Este correo fue enviado desde una dirección interna de Olympus. Y logré rastrear su origen.
Demerius intentó interrumpir.
—Esto no tiene sentido. No pueden pensar que...
Lucien lo cortó, sin alzar la voz.
—Los datos no mienten. Y todo apunta a una oficina en particular.
Lucien mostró el rastro digital en la pantalla. Los correos estaban vinculados directamente a la cuenta de Demerius. El silencio en la sala fue interrumpido por exclamaciones de sorpresa.
Grace observó a Demerius y notó cómo su expresión cambiaba. La seguridad que había mostrado antes se desmoronaba rápidamente.
Demetriou, rojo de ira, se levantó de su asiento.
—¡Demerius! ¿Es esto cierto?
Demerius se puso de pie de golpe, tartamudeando.
—Debe ser un error. Alguien usó mi cuenta. Yo no hice nada...
Lucien lo miró fijamente.
—No insultes nuestra inteligencia. Sabías exactamente lo que hacías. Intentaste sabotearnos y pensaste que no te atraparíamos. Subestimaste a las personas equivocadas.
—¡Eso no demuestra que yo sea responsable! —gritó Demerius, su voz subiendo de tono mientras intentaba defenderse—. ¡Podría ser un hackeo! ¡Alguien intentando incriminarme!
Lucien lo miró con calma, con una tranquilidad que resultaba aún más intimidante.
—Tengo todo lo que necesito. Y si sigues gritando, solo vas a dejar más claro lo desesperado que estás.
Demetriou, el presidente, se levantó de su asiento con tanta fuerza que todos en la sala se quedaron inmóviles. Su mirada estaba fija en Demerius, y el silencio que siguió fue casi insoportable.
—¡Basta! —dijo, golpeando la mesa con ambas manos—. ¡He tenido suficiente de tus mentiras y excusas! ¡Has traicionado a esta empresa, a tus colegas y a mí! ¡Vendiste secretos de Olympus y saboteaste una negociación clave! No eres más que un traidor, y no tienes lugar en esta sala ni en esta compañía!
Demerius se quedó congelado. Su rostro estaba pálido, y aunque abrió la boca para hablar, no salió ninguna palabra.
Demetriou se giró hacia su asistente.
—Quiero que todo esto quede documentado y enviado al equipo legal. Y tú —dijo señalando a Demerius— sal de esta sala ahora, antes de que mande a seguridad a sacarte.
El hombre, humillado, bajó la cabeza. Estaba por salir cuando Grace habló.
—Un momento —dijo claro y fuerte—. Ya que estamos aquí, déjame decirles a todos por qué Lucien te echó de nuestra compañía.
Demerius se giró y sus ojos fulminaron a Grace. Pero ella le dio una sonrisa y luego miró al presidente de Olympus.

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