Mucho menos esperaba que Betina... al saber la verdad... reaccionara de esa manera.
¿Acaso no la había tratado bien?
¿Acaso era tan malo que ella fuera su madre?
Almendra volvió a hablar:
—Liliana, metiste a tu propia hija en la casa de los Reyes. Aunque te quedaste a su lado, ¿de qué sirvió?
»Ella sigue sin reconocerte.
»¿Cuál fue el punto de todo esto?
—¡Imposible! —gritó Betina de repente.
—¡Estás mintiendo! ¿Cómo va a ser Liliana mi madre biológica?
»Siempre ha estado conmigo, cuidándome, ¡pero era para que yo me convirtiera en la verdadera hija de los Reyes! ¡Para que me casara con Fabián!
Liliana se abalanzó sobre ella para abrazarla, clavándole las uñas en los hombros.
—¡Sí! ¡Mamá lo hizo todo por ti! La fortuna de los Reyes, el matrimonio con los Ortega... ¡todo eso es tuyo!
»Solo hay que matar a Almendra... ¡y todo será tuyo!
Betina no podía procesarlo.
Empujó a Liliana con fuerza y le gritó:
—¿Por qué? Si soy tu hija, ¿por qué me hiciste vivir con los Reyes...? ¿Y por qué te quedaste a mi lado?
»¿Para qué hiciste todo esto?
Betina jamás imaginó que esta noche... ¡se enfrentaría a la verdad de su origen!
Liliana rompió a llorar al instante. No esperaba que Almendra soltara la verdad tan crudamente, alterando así a Betina.
Su plan era acabar con Almendra y luego sentarse a hablar tranquilamente con su hija.
—Betina, en realidad, todo esto ya te lo había escrito en esa carta, pero el destino quiso que la perdieras.
»No fue mi intención engañarte por tanto tiempo.
»Tuve mis razones para hacerlo.
Betina tuvo una revelación.
Con razón... con razón le había dado la tarjeta negra y el celular.
Liliana infló el pecho de orgullo.
—Tu padre es Álex, el líder de Las Serpientes. Betina, aunque no seas la hija de los Reyes, ¡tu tienes la sangre de un jefe!
»¡Eres la única hija de Álex, eres su única heredera, Betina!
Betina recordó de golpe el nombre que había visto en el celular de Liliana: Álex.
¿Era él?
Con razón el celular de Liliana estaba lleno de esos mensajes turbios. ¡Resulta que su padre era el jefe de una banda criminal!
—Si ya es un jefe de la mafia, ¿por qué me dejaron vivir con los Reyes dieciocho años?
»¡Solo me utilizaron!
Liliana se apresuró a explicar:
—No es así, Betina. No sabes lo poderosa que es la familia Ortega.
»¡Los Ortega controlan la organización de mercenarios más grande del mundo!
»Solo convirtiéndote en la hija de los Reyes podías casarte con el heredero de los Ortega y ser la gran señora de la casa, ¿entiendes?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada