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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1308

Almendra asintió.

—Tengan cuidado.

Fabián, todavía preocupado, le advirtió:

—Tú también cuídate. Últimamente hay mucho caos, no salgas de casa para nada.

Debido a que varios departamentos habían comenzado a cerrar el cerco, las cadenas comerciales ilegales y los grupos criminales estaban siendo golpeados con fuerza y huían en desbandada.

—Lo sé —respondió Almendra.

Tras charlar un poco más, colgó.

Apenas dejó el celular, sonó de nuevo.

Eva, que estaba a su lado, estiró el cuello para ver.

—Es Kevin.

Almendra arqueó una ceja. ¿Sería que había movimiento por el lado de Liliana?

Con ese pensamiento, contestó.

La voz grave de Kevin sonó de inmediato:

—Jefa, Liliana se fugó de la prisión. Ten cuidado estos días.

En realidad, Almendra estaba esperando que Liliana apareciera. Quería sacarle más información.

—Vigílenla bien, fíjense con quién contacta.

—Entendido.

***

Mientras tanto, en la escuela, Betina completó la transacción con El Pacto de Sangre. Mil millones de pesos... desaparecidos.

Apretó el celular con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. ¡Esta vez, Almendra tenía que morir! ¡Solo con Almendra muerta podría volver a ser la hija del hombre más rico, adorada por todos!

Al día siguiente, mientras Betina fantaseaba con el "accidente" que sufriría Almendra, su celular sonó de repente.

Era el receso. Vio un número desconocido y no quiso contestar, pero como insistían una y otra vez, finalmente atendió.

Betina asintió, sintiéndose un poco culpable.

—Sí, Liliana. Gracias por el regalo, pero... gasté algo del dinero de la tarjeta. Te lo devolveré en el futuro.

Liliana empezó a sentir que algo no cuadraba.

—Betina... la carta que te dejé, ¿la leíste? —preguntó con cautela.

Betina dudó un momento, pero decidió ser honesta:

—Lo siento, Liliana. La carta... se me cayó al inodoro por accidente y se fue por el desagüe.

Al escuchar esto, Liliana casi se desmaya.

—¿La carta se fue por el inodoro? —chilló Liliana.

En esa carta estaba todo lo que quería decirle a Betina, mucha información importante y, sobre todo, la verdad sobre su origen. Había tardado tres días en escribirla y revisarla hasta que quedó perfecta. Había llorado hasta que se le hincharon los ojos.

Y al final, Betina la había tirado al inodoro.

El corazón de Liliana se llenó de amargura.

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