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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1292

Él le sostuvo el rostro entre las manos y le besó las mejillas con suavidad.

—Te voy a dar la boda más grandiosa, haré que toda La Concordia se entere…

Bajó la voz de pronto, con una ternura casi devota:

—Por fin llegó mi novia.

***

Al día siguiente, Fabián y Almendra volaron de regreso a La Concordia.

Para evitar accidentes y proteger al pequeño y frágil Musgo Esmeralda, acordaron no decirle a nadie que lo habían encontrado por el momento.

Después de todo, Almendra y Fabián tenían demasiados enemigos, tanto visibles como ocultos.

Ahora que Almendra no podía ver, no sabían cuántos se estarían riendo a sus espaldas.

Si se enteraban de que Fabián ya tenía el Musgo Esmeralda, seguro intentarían destruirlo.

Así que lo más seguro era guardar silencio.

—Fabián, Alme, ¿encontraron…? —Frida y Simón los miraron con esperanza.

Fabián puso cara de derrota y negó levemente con la cabeza.

—No. Seguiré buscando. Aunque tenga que voltear el mundo al revés, encontraré una planta para curar los ojos de Alme y que vuelva a ver la luz.

Aunque Almendra no podía ver la expresión de Fabián, al escuchar ese tono ronco y abatido pensó que el hombre tenía talento para la actuación.

La decepción se pintó al instante en los rostros de Frida y Simón; no supieron qué decir.

Betina estaba en casa en ese momento.

Al escuchar a Fabián, por dentro se moría de la risa.

«¿No la encontraron?»

«¡Qué bueno!»

«Que se quede ciega para siempre, no tiene nada de malo».

Una ciega que no ve nada, ¿qué puede hacer?

No sirve para nada, ¡es una inútil!

La familia Ortega jamás aceptaría a una ciega como la señora de la casa.

«¿Qué tiene Almendra de bueno?»

«Ahora está ciega, ¿y aun así Fabián quiere casarse con ella?»

«¿Por qué?»

Simón y Frida también estaban sorprendidos.

Aunque ambos estaban comprometidos desde niños, estar comprometidos no era lo mismo que casarse.

Almendra no podía ver ahora, pero tampoco querían que se casara tan pronto.

—Esto… esto… —Frida no sabía qué responder.

Simón también batallaba para aceptarlo. Almendra llevaba poco tiempo de regreso en la familia Reyes, ni siquiera habían anunciado públicamente su identidad.

Escuchar de golpe que Fabián quería casarse con ella le hizo sentir que le robaban a su niña.

—Fabián, nosotros… también podemos cuidar bien de Alme. Además, ella todavía es pequeña…

Betina se apresuró a intervenir:

—Sí, Fabián, Almendra apenas está en primer año, ni siquiera ha terminado la universidad. ¡Casarse ahora es demasiado pronto!

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