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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 503

Llegado a este punto, Nelson hizo una pausa.

—En cuanto a por qué no le mencioné que no podía tener hijos... por un lado, en ese entonces estábamos peleados, ella siempre me hacía berrinches, y yo también estaba enojado, no quería hablar con ella ni escuchar sus excusas.

—Y luego... —continuó, algo avergonzado—, ¡también temía que mi abuela se enterara!

Gonzalo escuchaba en silencio.

—Profe, usted conoce a mi abuela, es obstinada y de mente cerrada, siempre ha querido bisnietos. Si se enterara de que Ivana no puede tener hijos, seguramente me obligaría a divorciarme de ella y a casarme con alguien que sí pudiera.

¡Incluso cuando Ivana perdió la capacidad de concebir por recibir una puñalada para salvarlo!

Nelson se sintió abrumado por el cansancio.

—Luego pensé en esperar a que su salud mejorara y nuestra relación se arreglara para decírselo poco a poco, pero quién iba a saber...

Volvió a mirar hacia la unidad de cuidados intensivos, limpiándose una lágrima con fuerza.

¡Quién iba a saber que tal vez no habría un después!

Gonzalo, viendo a su alumno, que normalmente era tan frío y reservado, llorar incontrolablemente, quiso consolarlo.

Pero al ver a Ivana postrada en la cama, sin haber pasado aún la fase de peligro, no sabía qué decir.

Esta pareja, ¡una no sabía que no podía concebir y el otro no sabía que su esposa estaba embarazada!

Gonzalo le dio unas palmadas a Nelson en el hombro y le habló con sinceridad.

—Nelson, le ocultaste la verdad por miedo a perderla, pero ¿alguna vez pensaste que, si ella descubría la verdad, pensaría que no confías en ella y te culparía?

—La comunicación y la confianza mutua son lo más importante entre marido y mujer. Entre más le ocultas cosas, más ideas erróneas se hace ella. ¡Así es como surgieron los malentendidos entre ustedes!

Nelson bajó la cabeza, en silencio.

Ahora que lo pensaba, ¡en aquel entonces claramente estaba experimentando los síntomas del embarazo!

¿Cómo era posible que viviendo bajo el mismo techo, él no se hubiera dado cuenta de nada?

¿Cómo pudo haber sido tan inútil?

¡Para colmo, era médico!

Si hubiera sido un poco más observador, en lugar de asumir sin más que se trataba de su estómago otra vez, ¡no la habría dejado enfrentarse sola a esto!

Gonzalo, al ver el rostro lleno de dolor de su alumno más brillante, sintió que su ira disminuía poco a poco e intentó consolarlo lo mejor que pudo.

—Cuando Ivana despierte, no le ocultes más cosas. ¿Acaso hay algo que los esposos no puedan decirse? En el futuro, ¡trátala bien!

¡Si es que había un futuro!

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