Isidora sentía que la cabeza estaba a punto de estallarle.
¿Su hermana adoptiva era, en realidad, la hija ilegítima de su propia madre?
Y su madre, durante todos esos años, le ocultó la verdad. Es más, para allanar el camino de esa hija secreta, se había aliado con todos para engañarla y manipularla poco a poco.
Esa niña a la que Isidora había cuidado y enseñado durante tantos años resultó ser la hija de la mujer que más despreciaba en el mundo.
La avalancha de información la sacudió como nunca. El corazón le latía tan rápido y fuerte que sentía que se le iba a salir del pecho, la cabeza le daba vueltas, y por un momento pensó que no iba a poder resistir más.
Se sujetó el pecho, peleando con las últimas fuerzas que le quedaban, y miró a Melisa.
—Tú... Dilo todo de una vez. No me vayas asustando a cuentagotas.
Su corazón no podía soportar más sobresaltos.
—Por cierto, tu hermana adoptiva fue la esposa original de Julián. Además de Florencia, tuvo un hijo con él. Ese niño es el consentido del viejo Hurtado, y tiene muchas posibilidades de convertirse en el heredero de la familia Hurtado. Mientras tanto, tu hijo... Julián jamás pensó en dejarlo entrar a la familia Orozco.
Melisa se agachó y miró directo a los ojos de Isidora.
—Julián solo ha amado a tu hermana adoptiva. Tú no eres más que una pieza que usó para llegar más alto.
—Tú...
A Isidora se le nubló la vista y, esta vez, ya no pudo más. Se desplomó inconsciente en el suelo.
Florencia, al verla así, decidió no despertarla como la vez anterior. Al fin y al cabo, ya había dicho todo lo que debía decir.
Melisa se levantó y le habló a Néstor.
—Llévala al hospital. Cuando despierte, que firme el acuerdo de divorcio.
Néstor asintió y, en cuanto pudo, mandó a unos empleados a cargar a Isidora fuera de ahí.
Melisa observó cómo sacaban a Isidora y en sus labios apareció una sonrisa llena de desdén.
Nicolás permaneció en shock durante un buen rato, intentando digerir la avalancha de revelaciones que Melisa acababa de soltarle.
—Melisa, ¿todo lo que dijiste es verdad?
Todavía no terminaba de creérselo.
Siempre supo que Isidora lo había manipulado por algún interés, pero jamás imaginó que fuera por otro hombre.
Y para colmo, ella amaba tanto a ese tipo, que hasta tuvo dos hijos con él.
No sentía lástima por Isidora, pero tampoco entendía cómo alguien podía llegar tan lejos por amor. Al final, solo la habían usado.

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