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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 358

Gabriel se quedó helado, como si le hubieran dado un golpe en seco. Pasaron varios segundos antes de que pudiera articular palabra.

Carolina se inclinó apenas hacia él, acercando su cuerpo. El rostro de Gabriel quedó a solo un centímetro del suyo; tan cerca, que ella pudo distinguir con claridad ese destello de emoción, fugaz, que cruzó por sus ojos antes de desvanecerse.

Carolina soltó una risita ligera.

—Te falta fuerza de voluntad, Gabriel. Llevamos diez días juntos y ya fueron siete veces en la cama. Si dejamos de lado la primera, que fue porque estábamos borrachos, las otras no hubo pretexto de alcohol. Y aunque siempre fui yo la que empezó, tú tampoco supiste detenerte.

El rostro de Gabriel se encendió de vergüenza.

Jamás se imaginó que Carolina fuera capaz de ver tan fácilmente los sentimientos que él llevaba guardando en silencio.

Lo aceptaba. Le gustaba Carolina.

Y no era reciente; llevaba mucho tiempo sintiendo lo mismo.

¿Cuándo empezó todo?

Pensó que tal vez fue desde el primer año en la universidad, cuando él y Ramiro vinieron en vacaciones de verano a Corte de Las Estrellas para un trabajo temporal.

Fue el primer empleo que tomó desde que cumplió la mayoría de edad.

La doctora Isidora no solía darle dinero para sus gastos, y en casa nadie le prestaba demasiada atención. Él tenía la idea de emprender algo propio, pero necesitaba dinero para invertir. Por eso, aceptó ese trabajo de desarrollo de software.

Pero el jefe quiso pasarse de listo y no pagarle su sueldo.

Gabriel, con ese primer dinero ganado con esfuerzo, no estaba dispuesto a dejarlo ir tan fácil.

Fue a exigirle cuentas al jefe, pero solo consiguió que mandaran a los guardias de seguridad a golpearlo.

Y fue entonces cuando apareció Carolina.

Hasta ese momento, Gabriel no sabía que la empresa pertenecía a la familia Rojas.

Carolina era la hija mayor de la familia Rojas.

Con solo unas palabras, hizo que le pagaran su sueldo, y hasta le dieron una compensación extra.

La imagen de Carolina en ese entonces, con esa actitud decidida y esa seguridad que no aceptaba un no por respuesta, se le quedó clavada en la mente. No mostró piedad con el jefe cuando lo reprendió.

Su rostro sereno y su porte imponente quedaron grabados en su memoria por mucho tiempo.

Después, Gabriel comenzó a ver a Carolina seguido en los medios.

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