Entrar Via

La Ultima Oportunidad de la Luna Enferma romance Capítulo 162

Perspectiva de Ella

El vestido azul oscuro me quedaba tan perfecto como aquel día en la boutique. Pasé las manos por el corpiño una última vez antes de girarme frente al espejo, observando cómo la falda caía con elegancia alrededor de mis piernas y cómo el collar de diamantes que Alexander me había regalado brillaba sobre mi cuello.

Parecía una Luna.

No solo eso. Parecía alguien que realmente pertenecía al lado de un futuro Rey Alfa.

"Lástima que nada de esto sea real...", pensé.

"¿O sí?"

Últimamente ya no estaba tan segura.

Desde aquel día en la cámara acorazada, algo entre Alexander y yo había cambiado. Podía sentirlo, aunque no fuera capaz de ponerle un nombre. Ya no sabía exactamente qué éramos.

¿Amantes? ¿Parejas? ¿Seguíamos siendo enemigos?

¿O nos habíamos convertido en algo completamente diferente?

—Ella, ¿estás lista? —La voz de Alexander llegó desde el otro lado de la puerta.

Di un pequeño respingo al escucharlo y me giré hacia la salida.

—¡Ya voy!

Estaba a punto de abrir la puerta cuando algo detrás del tocador llamó mi atención.

Algo pequeño. Algo delicado.

Me agaché para recogerlo y mis ojos se abrieron al reconocer la pequeña pulsera que había arrojado allí meses atrás, llena de rabia.

Se me cortó la respiración.

La tomé con cuidado y sacudí las pequeñas telarañas que se habían acumulado sobre ella.

Verla ahora, sabiendo que había sido la manera silenciosa de Alexander de demostrarme que le importaba más de lo que dejaba ver, hizo que algo cálido se extendiera por mi pecho. Una emoción que todavía no me atrevía a nombrar.

Sin pensarlo demasiado, me abroché la pulsera alrededor de la muñeca y salí de la habitación.

Alexander me esperaba en el pasillo, apoyado contra la pared con las manos en los bolsillos. En cuanto me vio, se enderezó.

Sus ojos verdes recorrieron mi figura con una expresión que parecía casi de admiración.

—Hermosa.

La palabra salió de sus labios con tanta naturalidad que mi corazón dio un vuelco.

Cuando pasé a su lado, tomó mi muñeca y levantó mi mano para mirar la pulsera.

—No sabía que todavía la conservabas.

Aparté la mirada rápidamente, sintiendo cómo me ardían las mejillas.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Ultima Oportunidad de la Luna Enferma