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La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 477

Aarón permaneció en silencio unos segundos, como si estuviera haciendo todo lo posible por no explotar de rabia. Al final, apenas logró soltar unas palabras entre dientes:

—Más te vale.

—Entonces así quedamos.

En el instante en que colgó la llamada, Dionisio sintió como si toda su energía lo hubiera abandonado. Se dejó caer en el respaldo de la silla, respirando entrecortado.

El dolor en la herida de su espalda era tan intenso que por poco se le nublaba la vista. El sudor le corría por la sien, frío y pegajoso.

—Aarón... —murmuró el nombre, apretando los puños hasta que los nudillos le tronaron.

—Si quieres ver a la familia Olivares destruida, antes voy a asegurarme de que la familia Tobar caiga desde lo más alto y termine hecha polvo.

La imagen de Aarón con esa actitud arrogante y desafiante le provocaba una ira que le calaba hasta los huesos. Y pensar en la manera en que Aarón veía a Kiara, con esa seguridad de que la conseguiría, lo enfurecía todavía más.

—¿De verdad crees que no soy digno de pelear hasta las últimas consecuencias contigo, Aarón? —masculló, con una sonrisa torcida—. Vas a ver cómo destrozo, poco a poco, todo lo que te hace sentir tan orgulloso: tus conexiones, tu familia, tu reputación.

El rencor le hervía por dentro cuando...

...el celular empezó a vibrar —brr-brr-brr—. Varias notificaciones de WhatsApp lo sacaron de sus pensamientos.

Por reflejo, echó un vistazo a la pantalla y, para su sorpresa, los mensajes eran de Carmen León.

[¡Hola! Cuánto tiempo sin saber de ti, ¿en qué andas últimamente?]

[Extraño al distante Sr. Dionisio, sigo pensando en ti, me sigues gustando mucho.]

Lo que nunca se tiene, siempre se desea más. Carmen llevaba años obsesionada con él, cada tanto le enviaba mensajes o lo llamaba por teléfono.

Dionisio jamás le respondía. Ni una sola vez contestó una llamada. Sin embargo, nunca borró su número. Ese pequeño detalle mantenía viva la esperanza de Carmen.

Leyó los mensajes y se quedó mirando la pantalla, pensativo. Carmen y Aarón habían crecido juntos, sus familias estaban al mismo nivel y eran viejos amigos.

Si quería acabar con la familia Tobar, tenía que empezar por la familia León.

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