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La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 475

La risa de Aarón se filtró a través del auricular con una frialdad que calaba hasta los huesos.

—¿Demasiado? Dionisio, cuando encerraste a Kiara, cuando la orillaste a cortarse las muñecas, ¿acaso te detuviste a pensar si eso era pasarse de la raya?

Hizo una pausa.

Su voz se volvió más grave, tan cortante como un puñal envenenado.

—¿Quieres que pare? Muy sencillo. Ve ahora mismo a la comisaría, carga tú solo con todo lo que pasó hace nueve años en la Mansión Opulencia y transfiere la mitad de los bienes del Grupo Olivares a nombre de Kiara. Haz esas dos cosas y retiro todas las denuncias.

Dionisio apretó su celular hasta que crujió entre sus dedos.

—¡Aarón, estás delirando!

—¿Delirando o no? Puedes intentarlo y ver qué pasa.

El tono de Aarón era tan relajado como demoledor, una seguridad que no dejaba espacio a dudas.

—Te doy veinticuatro horas. Si mañana a esta hora no veo tu cara en las noticias entregándote, no solo el caso de Daniela se irá directo a juicio, también haré llegar a la fiscalía los libros negros de tu club y todas las tranzas que hiciste para apoderarte de terrenos. Una por una.

—A ver, dime, ¿crees que la familia Olivares sobreviviría a eso?

El pecho de Dionisio subía y bajaba con violencia. Sentía que la herida de su espalda se abría de nuevo, desgarrándolo hasta ponerle la vista borrosa por el dolor.

—Aarón, uno debe dejar una salida, porque nunca se sabe cuándo volveremos a cruzarnos. ¿No temes que, si me arrastras al fondo, yo te lleve conmigo? —La voz de Dionisio sonó tan oscura que helaba la sangre.

Aarón soltó una carcajada, una risa cargada de desprecio y arrogancia.

—¿Temer? Dionisio, a ti te teme cualquiera, menos yo.

—¿Tú crees que tienes lo necesario para hundirme conmigo?

Y eso era cierto.

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