Entrar Via

La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 384

Una señora de mediana edad ya había servido su comida y, contenta, saludó a Kiara con entusiasmo.

—Kiara, escuché que hoy hay agua de frijol verde, anda, sírvete un vasito para refrescarte.

Kiara le sonrió de forma relajada.

—Sí, justo iba para allá.

La señora miró con curiosidad al joven que venía detrás de Kiara y no pudo evitar lanzarle un piropo:

—¡Uy, ese muchacho que traes contigo es nuevo? ¡Está guapísimo, de verdad que llama la atención!

—Eh... —Kiara sintió que se le atoraban las palabras, sin saber qué contestar.

Aarón, escuchando el cumplido, soltó una sonrisa amigable.

—Soy el asistente de la maestra Kiara, me llamo Aarón, puede decirme así.

La señora, que era de esas personas cálidas y entronas, le devolvió la sonrisa.

—Bueno, Aarón, vayan a servirse rápido, que si se tardan ya no van a alcanzar lo bueno.

—Sí, sí, gracias.

En total, en la base había unos cuarenta o cincuenta trabajadores.

Sin embargo...

Solo el señor Salinas y Iván sabían la verdadera identidad de Kiara. Los demás la conocían solo por lo que aparentaba ser.

Kiara le entregó uno de los tuppers a Aarón.

—¡Vamos!

Aarón, emocionado, preguntó:

—¿Y qué vamos a comer?

—No tengo idea, vamos a ver qué nos toca.

...

Llegaron hasta donde estaba la carreta.

El encargado de servir la comida era un señor de unos cincuenta años.

Era bajito, de cara redonda, la nariz roja y con una barriga que no pasaba desapercibida.

Por las condiciones de la montaña, su uniforme de chef, que alguna vez fue blanco, ahora estaba manchado y grasoso.

Aarón apenas le echó un vistazo y sintió que el apetito se le evaporaba por completo.

—...Kiara, ¿esto es lo que suelen comer aquí?

—¡Así es!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Sangre No Miente, Pero Él Sí