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La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 382

Aarón siempre manejaba carros deportivos, todoterrenos, helicópteros y hasta yates.

También era fan de las motos de montaña.

Pero no cualquier moto, sino esas bestias blindadas con la máxima potencia, tan rápidas que dejaban atrás hasta los carros deportivos.

Kiara, al ver la cara de asombro de Aarón frente a la motoneta eléctrica, no pudo evitar reírse y enfadarse al mismo tiempo. Le dio un golpecito en el brazo.

—No empieces, esto es para moverse en el trabajo, no para que te pongas a jugar.

—Tener esta motoneta eléctrica en la montaña es una bendición.

Y es que, en esas veredas embarradas, solo la motoneta podía pasar.

A veces había que recorrer quince o veinte kilómetros, y esa motoneta resultaba una maravilla.

Aarón, ni tardo ni perezoso, le tomó la muñeca. Sus dedos rozaron los callos en la palma de Kiara, y la miró con una seriedad inusual.

—No ando jugando. El profesor Barrera dijo que les hacía falta alguien para llevar registros. Soy tan listo que puedo con eso y más.

Sacudió el folder que tenía en la otra mano.

—Mira, el profesor Barrera ya firmó.

En efecto, el folder tenía la firma garabateada del profesor Barrera, y hasta un dibujito de una carita sonriente.

Kiara sujetó la esquina del folder, y de pronto recordó que en la última videollamada el profesor Barrera mencionó “un joven confiable que quería ayudar”.

No le había dado importancia. Resultó ser Aarón.

—Pero…

—Nada de peros —le interrumpió Aarón, quitándole las llaves de la motoneta y subiendo en ella imitando el estilo de Kiara.

Pero su estatura jugó en su contra: sus piernas largas hacían que pareciera un adulto montado en un carrito de juguete.

La motoneta tambaleó y estuvo a punto de caerse, provocando las carcajadas de los que estaban cerca.

Aarón logró estabilizarse y, lejos de molestarse, se divirtió aún más.

—¿Ves? Ya le agarré la onda. Prometo que no voy a ser una carga.

Kiara, al verlo así, se le fue el enojo. Solo pudo girarse y decirle a uno de los trabajadores:

—Javier, él sí viene por parte del profesor Barrera, ¿puedes anotarlo en la lista, por favor?

Javier, viendo el caos que armaba Aarón, negó con la cabeza y sonrió.

—Está bien, si la maestra Kiara lo dice… Pero, señor Aarón, tenga cuidado. Estos caminos no son cualquier cosa.

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