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La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 365

Y él todavía era tan joven… perfectamente podía esperar a que ella muriera para ir tras su querida señorita Kiara.

Ella solo quería probar cómo se sentía vivir una vida sencilla y feliz, aunque fuese por tres o cinco años.

Nada más que eso.

...

Una hora después.

Dionisio despertó aturdido, como si emergiera de un sueño profundo.

Abrió los ojos despacio y, de inmediato, la habitación se sumió en un silencio tenso.

Médicos y enfermeras lo rodeaban, todos con expresiones serias y expectantes.

—¿El señor Dionisio ya despertó? ¡Qué alivio, por fin despertó!

—Avísenle a la señora Olivares que pase...

La mente de Dionisio era un completo caos, como si flotara en la niebla. Sus ojos giraron con lentitud, buscando entender dónde estaba.

—Ay... ¿Dónde estoy? ¿Esto es un hospital?

—Así es, señor Dionisio —contestó el doctor con voz grave—. Acaba de desmayarse, pero ya le dimos tratamiento.

Dionisio sintió que todo le daba vueltas. Poco a poco, la memoria comenzó a regresar, trayendo consigo un dolor como si le desgarraran el pecho.

Sintió una punzada en el corazón que le hizo llevar la mano al pecho por reflejo.

Dolía. Le apretaba el pecho y sentía que algo se le atoraba en la garganta.

—Kiara... Qué cruel eres. No voy a perdonarte esto...

—¡Clac!—

La puerta del cuarto se abrió de golpe.

Daniela entró, el rostro lleno de preocupación y nerviosismo.

—¿Dionisio, por fin despertaste?

Caminó hacia la cama arrastrando un pie, apenas logrando mantenerse en pie.

Ya no llevaba el vestido de novia; el maquillaje se le había ido, y en su cara no quedaba ni rastro de la alegría de una recién casada.

—...Daniela —Dionisio frunció el ceño, el fastidio y la ira se le notaban en la cara.

En ese instante, no quería verla. Todo en su pecho era un torbellino de enojo y frustración.

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