Desde hace mucho tiempo, Dionisio sentía que le debía demasiado a Daniela.
Ahora, estaba decidido a compensarla, a darle lo mejor de lo mejor.
—Este es el momento más importante de tu vida, así que necesitas el vestido de novia más hermoso y perfecto, solo eso puede estar a la altura de ti.
Al ver ese vestido blanco, elegante y majestuoso, los ojos de Daniela se humedecieron. Conmovida, miró a Dionisio y le confesó:
—Dionisio, yo... la verdad ya ni me siento segura de mí misma.
—Con esto que soy ahora, siento que no te merezco.
Dionisio le dio un beso suave en la frente, hablándole con ternura:
—No digas esas cosas. Para mí, tú siempre serás la más bonita y la más importante.
Daniela le sonrió, agradecida, como si la calidez de esas palabras le abrigara el alma.
—Bueno, entonces iré a probármelo.
—Sí, ve —le animó Dionisio, dándole una sonrisa llena de cariño.
Cuatro empleadas y el personal de la boutique recogieron el vestido y la acompañaron con cuidado hasta el vestidor, ayudándola a ponérselo.
Dionisio los observó con una sonrisa suave y llena de sentimientos.
...
Poco después, él se sentó a esperar a que Daniela saliera.
Apenas se acomodó en el sillón, sintió que el párpado derecho le temblaba dos veces sin control.
—Ay, ¿qué pasa? ¿Por qué hoy no deja de brincar mi párpado? —se dijo, frotándose el ojo con la mano.
Recordó aquel viejo dicho: si te brinca el párpado izquierdo, trae suerte; si es el derecho, se avecinan problemas.
Cada vez que le pasaba eso en el derecho, algo malo o molesto terminaba ocurriendo. Ese pensamiento le dejó una inquietud en el pecho.
—¿Será algo en la empresa?
El Grupo Olivares acababa de sufrir un golpe duro: su centro de entretenimiento más grande había tenido que cerrar sus puertas por un mes, y la pérdida fue enorme.
Aun así, gracias a sus conexiones y contactos en Ciudad Brumosa, el local solo estuvo fuera de servicio veinte días antes de reabrir.
—No, no creo que sea eso. La empresa no debería tener más problemas grandes. Pero, ¿por qué no deja de temblar el párpado? ¿Dónde está el detalle que me va a dar problemas...?
Volvió a frotarse el ojo, con el corazón latiendo raro, una mezcla de ansiedad y presentimiento.

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