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La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 355

Al día siguiente.

Kiara despertó antes del amanecer.

Después de lavarse la cara y los dientes, empacó sus pertenencias, asegurándose de enviar por paquetería todo lo necesario, tanto lo grande como lo pequeño.

Había pasado varios días en ese ir y venir, y ya casi no quedaban cosas por sacar.

Las propiedades que tenía en Ciudad Brumosa también quedaron listas para ponerse a la venta.

Lo que aún quedaba, entre pequeñas cosas y recuerdos, si podía venderlo, lo hacía. Lo que no, lo regalaba sin mirar atrás.

El doctor Cabrera llegó temprano y le entregó las pastillas para interrumpir el embarazo. Su expresión era de preocupación, la voz temblorosa.

—Señorita Kiara, ¿de verdad está segura de esto?

—Aunque sean pastillas, siempre existe un riesgo. Si va a interrumpir el embarazo, lo mejor sería ir a un hospital y optar por un procedimiento quirúrgico.

Kiara tenía el semblante sereno, tomó el medicamento de sus manos y, sin dudarlo, se lo tragó de un solo golpe.

—No hace falta. Con esto basta.

—Señorita Kiara...

El doctor Cabrera intentó insistir, pero ella levantó la mano para detenerlo.

—Ya no tienes nada más que hacer aquí. Puedes irte.

—Aquí están los antiinflamatorios, además de algo para reponer sangre y calmantes.

—Prefiero quedarme cerca por si surge algún problema y tengo que ayudarla de inmediato.

Kiara ya no dijo nada. Se recostó y esperó, en silencio, a que el medicamento comenzara a hacer efecto.

—Pequeño, no es que tu madre quiera deshacerse de ti.

—Es solo que... de verdad estoy enferma y no encuentro alegría. Mucho menos quiero seguir atada a ese hombre. Si tienes paciencia, tal vez en otra ocasión, cuando vuelva a quedar embarazada, puedas regresar a este mundo…

Así era.

Había perdido por completo la fe en el matrimonio.

Sabía, en el fondo, que jamás volvería a casarse.

Pero no renunciaba a la idea de tener un hijo propio.

Cuando se sometió al tratamiento de fertilidad, dejó dos óvulos congelados. Aunque su cuerpo quedara dañado y ya no pudiera tener hijos de forma natural, todavía tenía la esperanza de recurrir a esos óvulos y cumplir ese deseo.

Solo que…

Nunca más tendría un hijo de Dionisio.

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