Dionisio, del otro lado de la ventana del carro, tenía una expresión difícil de descifrar. Sus ojos, marcados por el cansancio y la ansiedad, reflejaban una preocupación genuina.
—Kiara, no vine a molestarte. Solo estoy preocupado por ti, quise venir a ver cómo estabas —dijo, esforzándose por sonar calmado.
Al escuchar eso, la reacción de Kiara fue aún más explosiva.
—No necesito que te preocupes por mí, te lo suplico, ¿puedes alejarte de una vez?
Dionisio apoyó la mano en la ventana, la seriedad de su mirada era imposible de ignorar.
—…Vicente está muy grave. El doctor dice que podría ser leucemia.
—¡Boom!—
Kiara sintió como si una bomba le hubiera estallado en la cabeza. La furia en su mirada se transformó de golpe en una mezcla de sorpresa y miedo.
—¿Qué dijiste? ¿Leucemia?
La voz de Dionisio sonó pesada, cargada de una tristeza profunda.
—El diagnóstico preliminar apunta a leucemia —respondió, bajando la cabeza.
—Apenas le hicieron una punción de médula, todavía no tenemos el resultado, pero el doctor dice que la situación es complicada.
—Kiara, sé que me odias. Pero Vicente… al final de cuentas, tú lo trajiste al mundo. Ahora… te necesita más que nunca.
—¿Que me necesita? —repitió ella, sintiendo cómo un escalofrío le recorría el cuerpo, congelando hasta la última gota de sangre.
Leucemia… esa palabra se clavó en su pecho como un puñal envenenado, hiriéndola en lo más profundo.
Aunque no fuera su hijo.
No soportaba la idea de que un niño tuviera que enfrentar algo así.
—No… no puede ser… Vicente siempre ha estado sano. ¿Cómo podría…?
—Fue de repente —Dionisio bajó la mirada, el pesar en su voz era innegable—. El doctor dijo que, si se confirma la leucemia, tal vez necesite un trasplante de médula.
…
Kiara sintió que le apretaban el corazón. Lo miró con desconfianza y resentimiento.
—¿Y para qué me dices todo esto? ¿Acaso vienes a pedirme que le done la médula? Qué fácil eres, ¿no?
Dionisio la observó, serio y abatido.
—Eres su madre biológica. Hay muchas probabilidades de que seas compatible.
—Por supuesto, si resulta que yo puedo ser el donante, no lo dudaré.
Donar médula no era lo mismo que donar sangre.
Incluso con diferente tipo de sangre, el trasplante podía funcionar.

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