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La Princesa romance Capítulo 53

—Chicos, las fotos que tomamos ayer ya están en la página oficial de la escuela. También ya se abrió la votación, así que pueden ir a elegir a sus favoritos.

—Profe, ¿y esta vez qué premio hay para el primero?

—Esta vez agregamos algunos premios nuevos: el Premio a la Mejor Creatividad, el Premio al Estilo Único y el Premio a la Popularidad. Ya no habrá solo un primer lugar, así que hay más oportunidades de ganar. Además de los premios básicos, quienes ganen podrán tener la oportunidad de colaborar con Venus Couture. Si les interesa, pónganle ganas.

—¿Venus Couture? —se armó revuelo en el salón—. ¡Si hubiera sabido, le hubiera echado más ganas! ¡La escuela sí que se guarda bien sus secretos!

—Seguro no querían que nadie hiciera trampa.

—¿Todavía me da tiempo de pedir votos?

—¿Tú? ¿Con ese outfit? ¿Neta no te das cuenta de cómo te ves?

—¿Quién creen que tiene chance?

—Obvio, Regina otra vez.

—¿Pero hay un premio a la creatividad, no? ¿Y si me lo gano yo?

Apenas Yago terminó de hablar, todos alrededor lo miraron con cara de fastidio. Nadie dijo nada, pero con sus expresiones lo decían todo. Yago se sobó la nariz, sintiéndose medio apachurrado, y volteó a ver a Vanesa. Ella solo suspiró, le lanzó un dulce y siguió a lo suyo.

—La verdad, yo creo que puede ganar Vane. Su idea me gustó mucho. Si Venus Couture llega a sacar una edición limitada, sí me animaría a comprar una. De hecho, ya voy a votar por Vane.

—Yo también, está padrísimo. Vane no es buena para dibujar, eso sí, pero nadie le gana en gusto.

—Mi familia ya ha trabajado con Venus Couture antes. Tienen ojo de halcón, son súper exigentes con los materiales. Mi mamá se gastó una fortuna para cumplir con todos sus requisitos.

—Así es esto: si no arriesgas, no ganas. Y mira, tu familia sí logró trabajar con ellos. Yo escuché que la familia Escribano los buscó cinco o seis veces y ni siquiera los dejaron pasar de la puerta.

—¿La familia Escribano comparándose con la mía? Por favor.

—Profe, yo soy nueva, ¿aún puedo participar?

Agustín Fernández frunció el ceño.

—Ayer debieron haberles entregado el uniforme a todos en sus casas. También mandaron los avisos del evento. ¿No te enteraste?

Jacinta Montemayor se puso roja y luego pálida. Claro que lo sabía, simplemente no quería participar. Le parecía un evento infantil, nada digno de su estatus, y desde el principio ni pensó en unirse. Además, ¿por qué iba a estrenar ese simple playera blanca el primer día de clases si tenía vestidos de diseñador?

Por supuesto, no podía decir eso. Jacinta Montemayor, por dentro, le echaba la culpa a Agustín por dejarla en evidencia, aunque por fuera fingía estar apenada.

—Es que... no me fijé. Mi señora fue la que me acomodó todo...

Vanesa la miró y supo de inmediato que mentía. Jazmín siempre era muy meticulosa; aunque Jacinta le hubiera pedido que acomodara el uniforme, ella seguro le habría avisado y dejado todo en orden. Y los avisos de la escuela nunca se le pasaban.

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