Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 980

—Admito que estos últimos días he hecho muchas cosas por impulso, pero no volverá a pasar —dijo Facundo—. Floriana y yo ya nos reconciliamos. Haré que Grupo Prado se retire, y nuestras empresas podrán seguir colaborando en el futuro.

Jairo soltó una carcajada cargada de desprecio.

—¡Eres un maldito infeliz! Te lo dejo muy claro: ¡Grupo Crespo va a hundir a tu Grupo Prado! ¡Ya lo verás!

Dicho esto, Jairo dio media vuelta y salió del lugar a zancadas.

Thiago lo siguió un par de pasos antes de regresar a toda prisa con su amigo.

—Facu, no me digas que de verdad mandaste a alguien a atropellar a Víctor.

Facundo tomó una servilleta para limpiarse la comisura de la boca.

—Sabía lo que hacía.

—¿A eso le llamas saber lo que hacías?

Thiago sentía que la cabeza le iba a estallar.

—¡Jairo es súper protector con su familia! ¡Meterte con su sangre es mucho peor que haberte metido con él! ¡Híjole, qué estabas pensando! ¡Cómo te atreviste!

Facundo cerró los ojos un instante.

—No tenía otra salida.

—¡Es que... ya ni sé qué decirte!

—Ya no me regañes. Mejor fíjate con Ignacio cómo calmar a Jairo. No quiero pelear con él; si nos destruimos entre los dos, nadie sale ganando.

—¡Ah! Ahorita sí muy conciliador, pero me temo que ya es demasiado tarde para eso.

Floriana fue a reunirse con el director Suárez. Él estaba preparando una película y quería que ella fuera la protagonista.

Floriana le dio una leída rápida al guion; la historia era bastante sólida y el personaje principal le quedaba perfecto. Era una excelente oportunidad para dar el gran salto a la pantalla grande; seguramente la película sería todo un éxito.

—Señorita Sánchez, revise el guion. Si hay algo que no le convence, podemos ajustarlo sin problema.

Floriana esbozó una sonrisa.

—La película la está financiando Facundo, ¿no es así?

Se dirigió nuevamente al director Suárez.

—Acepto el papel en la película, y dejaré pasar lo que hizo, pero a cambio necesito que me haga un favor.

—Lo que usted me pida.

—Cúbrame para que pueda ir al hospital.

El director fingió sentirse mal, así que Floriana lo acompañó al hospital. Mientras él entraba a revisión, ella fue al baño. Sabiendo que los guardaespaldas de Facundo la seguían, dio varias vueltas por los pasillos hasta que logró despistarlos.

Cuando por fin llegó a la zona de Terapia Intensiva, Isabella habló con el médico para que la dejaran entrar con ella.

Víctor tenía tubos conectados por todo el cuerpo y la cabeza vendada; lo único que se le veía era el rostro. Estaba medio adormilado, pero al sentir que había visitas, abrió los ojos con lentitud, todavía aturdido.

Se quedó mirando fijamente a Floriana durante un largo rato y finalmente preguntó:

—Señorita, ¿quién es usted?

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido