Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 978

—No, a ti te pasa algo. Estoy segura.

—Bella, por favor, ya no me preguntes.

Del otro lado de la línea, Isabella guardó silencio por un momento antes de responder:

—Está bien, no pregunto más. Te aviso por teléfono cualquier novedad de Víctor.

—Sí, por favor.

Floriana pasó la noche en vela. Estaba por amanecer cuando Isabella le devolvió la llamada para informarle que la cirugía de Víctor había sido un éxito y que ya no tenía que preocuparse.

—Entonces... ¿el doctor dijo cuándo va a despertar?

—Eso no lo saben con seguridad, pero el doctor dice que ya está fuera de peligro.

Floriana soltó un suspiro de alivio; con que no estuviera en riesgo de muerte, todo estaría bien.

—Ahorita estás con Facundo, ¿verdad?

—¿Cómo... cómo lo supiste?

—Jairo checó el celular de Víctor anoche. La última llamada que hizo fue a ti. Después de eso, se fue a la vieja refinería y enseguida tuvo el accidente. Aunque el chofer del tráiler dice que se metió al carril contrario por accidente, esa zona está súper desolada, es muy raro que sea una simple casualidad. Nosotros suponemos que Facundo se te llevó y que Víctor fue para allá a rescatarte, y que ese tráiler también fue obra de Facundo.

—Todo esto es mi culpa. Yo perjudiqué a Víctor.

—¡Claro que no es tu culpa! Al rato, Jairo se va a ver con Facundo y yo pasaré en el carro por ustedes. Viendo que Facundo ya perdió la cabeza, lo mejor será que tú y Carlota se vayan del país un tiempo para esconderse.

—Tengo miedo de que siga haciéndole daño a Víctor.

—En cuanto Víctor esté más estable, Jairo también lo va a mandar al extranjero. Allá podrán reunirse los tres como familia.

—Bueno... está bien, haré lo que dices.

—Trata de actuar normal para que Facundo no sospeche nada.

Apenas cortó la llamada, alguien tocó a la puerta.

Floriana abrió. Facundo estaba afuera, con un delantal puesto.

—Preparé el desayuno. Lávate la cara y baja a comer.

—Primero voy a despertar a Carlota.

—Carlota ya está abajo.

Floriana asintió.

—Hoy no vas a salir de la casa.

Floriana apretó los labios. No quería provocarlo en ese momento y echar a perder el plan, así que prefirió quedarse callada.

En ese instante, Jairo le marcó a Facundo. Él contestó.

—¿Tuvo un accidente? ¿Tienes alguna prueba de que yo le hice algo?

—¿Vernos? Claro que sí. Pásame la dirección.

Al colgar, Facundo no dijo nada más. Presionó a Carlota para que terminara de desayunar y la mandó arriba por su mochila.

—Al rato viene Isabella, ¿verdad? —preguntó mientras pelaba un huevo duro.

El corazón de Floriana dio un vuelco. ¿Cómo lo sabía?

—¿Se las va a llevar a ti y a Carlota fuera del país?

¿Hasta eso sabía?

Facundo esbozó una sonrisa torcida.

—Pues más te vale pensarlo bien.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido