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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1051

El pueblo no era grande, pero tenía de todo.

Por la tarde, Floriana llevó a Víctor y a Carlota al mercado, compraron despensa, carne, frutas y verduras, llenando por completo la cajuela del coche.

Al regresar, Floriana preparó agua fresca de fruta mientras Víctor se encargaba de descargar todo.

Una vez acomodadas las cosas en la cocina, Floriana organizó lo demás mientras Víctor y Carlota se ponían a limpiar.

Como llevaban mucho tiempo sin ir, los tres pisos necesitaban una buena sacudida, pero apenas terminaron el primero, Víctor y Carlota se declararon en huelga. Estaban demasiado cansados, no querían hacer nada más que salir a pasear.

Floriana les prometió que, si terminaban de limpiar, en la noche irían a la plaza central a dar una vuelta.

—Llegamos en el momento perfecto. Justo hay una Gran Feria en el pueblo. La mamá de Dante me dijo que en la placita va a haber teatro, comida y juegos, se pone muy animado.

En cuanto escucharon que podían ir a jugar, a Víctor y a Carlota les volvió la energía.

—Pero va a haber mucha gente en la plaza, ¿no tienes miedo de que te reconozcan? —preguntó él.

—Me pongo gorra y cubrebocas, en estos pueblos casi nadie persigue a los famosos, mucho menos de noche.

Al escuchar eso, Víctor se tranquilizó.

Terminaron de limpiar, Floriana preparó unos fideos con carne rápidos y, después de cenar, se fueron a la placita.

Efectivamente, el ambiente era espectacular. La plaza estaba dividida: en un lado habían armado una carpa donde presentaban teatro tradicional, y ahí se amontonaban los abuelos. En el centro había varios grupos de malabaristas y espectáculos callejeros, todos rodeados de gente. Del otro lado estaban los juegos, como tiro al blanco o lanzamiento de aros.

No se acercaron a la zona del teatro, dieron una vuelta por los espectáculos y luego se dirigieron a los juegos.

Floriana compró una cubeta de aros para que Víctor y Carlota jugaran.

Los dos tenían una puntería pésima, pero eran muy aferrados. Una cubeta no fue suficiente, así que pidieron otra.

Floriana prefirió sentarse a un lado. Mientras revisaba los mensajes de trabajo en su celular, escaneaba el código QR para pagar cada vez que el dueño del puesto le extendía la cuenta.

—Floriana, ¿de verdad lo pensaste bien? ¿No vas a aceptar la película del director César?

Capítulo 1051 1

Capítulo 1051 2

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