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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 831

—Manu...

Josefina abrió los ojos de par en par, conmocionada. Mientras sostenía a Manuel, un líquido cálido escurrió por sus manos.

¡Era la sangre de Manuel!

Manuel estaba sufriendo mucho. Todo el peso de su cuerpo recaía sobre Josefina y su respiración era pesada.

Josefina apretó los dientes, lo ayudó a sentarse a un lado y luego miró al mercenario que empezaba a despertar. Sin dudarlo, acabó con su vida de un disparo.

Acto seguido, miró a Manuel y preguntó con urgencia: —Tú... ¿estás bien?

Sacó su celular y, con la tenue luz, examinó la herida de su espalda. La daga le había perforado justo al lado de la columna. Llevaba un suéter oscuro, por lo que no se podía ver bien el sangrado, pero al tocar el área, sintió que estaba completamente empapada.

La voz de Manuel estaba teñida de dolor y temblaba al hablar. —Esta... esta también es una primera experiencia en mi vida. Debo decir que que te apuñalen duele bastante.

Incluso en ese momento podía bromear. Josefina sintió una profunda angustia.

Ella dijo con dificultad: —No podemos... quedarnos aquí. Tenemos... que irnos rápido.

Cuanto más ansiosa estaba, más fluida se volvía su forma de hablar, aunque su voz seguía sonando ronca y rasposa.

Manuel se rió, la miró y dijo: —Ya puedes comunicarte con normalidad, parece que valió la pena recibir esta herida.

Josefina se quedó sin palabras.

Respiró hondo y no dijo nada más, simplemente lo agarró del brazo y lo ayudó a levantarse con la intención de irse de allí.

Manuel soportó el dolor como pudo y caminó junto a ella. El olor a sangre flotaba en el aire.

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