Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 819

Al ver la reacción del niño, el rostro de Vicente se petrificó.

Teresa no dudó un segundo; se acercó, tomó a Alberto en brazos y se dio la media vuelta para marcharse del comedor.

Al ver que hasta el niño estaba aterrado, Vicente supo que ya no podía decir ni una sola palabra más. Lanzó una mirada furiosa a Benjamín, soltó un bufido de desdén y salió de la habitación con pasos pesados.

Benjamín permaneció sentado en la mesa, con el rostro completamente inexpresivo. La venda blanca que cubría sus ojos ocultaba cualquier emoción que pudiera estar sintiendo.

Uno de los sirvientes, que aguardaba cerca, se acercó con extrema cautela y preguntó en voz baja:

—Señor Benjamín, ¿qué desea comer? Yo le serviré.

—No es necesario —respondió Benjamín con frialdad—. Ve a decirle al chofer que encienda el auto.

—Enseguida, señor.

El sirviente dio media vuelta y salió apresurado.

Teresa, después de lograr consolar a Alberto, regresó rápidamente al comedor, solo para ver al sirviente ayudando a Benjamín a caminar hacia la salida.

Corrió a interceptarlo.

—Benjamín, ni siquiera has cenado, y ya es tarde. ¿A dónde vas?

—A mi casa —contestó él secamente.

Teresa sintió un nudo en la garganta. Su voz se quebró ligeramente cuando habló.

—Pero... esta también es tu casa.

Benjamín se giró hacia ella. Su voz era completamente monótona, desprovista de la más mínima pizca de dolor o tristeza.

—Mamá, cuida bien de Alberto. Me retiro. A partir de ahora, cuando quieras, puedes llevar al niño a visitarme a Residencial Valle Niebla.

Teresa sintió una profunda tristeza. Había planeado todo con tanta ilusión: una cena de Fin de Año en la que la familia pudiera estar junta, donde quizás pudieran resolver algunos de los malentendidos. Nunca se imaginó que todo terminaría en un desastre.

Respiró hondo y dijo:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte