Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 379

Entonces Emiliano era quien la había estado vigilando.

No lograba explicarse por qué lo habría hecho.

Ella nunca le había hecho ningún daño.

Por más que le daba vueltas al asunto, no era capaz de encontrar un solo motivo para desconfiar de él.

Se revolvió en la cama con fastidio. Sentía como si tuviera una guillotina transparente e increíblemente filosa encima de la cabeza, a punto de caer para destrozarla por completo.

¿Quién jalaba de los hilos detrás de todo esto?

¿Por qué insistían tanto en arruinarle la vida?

¿En el camino de quién se había entrometido?

La incertidumbre le impedía conciliar el sueño.

Al haber pasado otra pésima noche, a la mañana siguiente Josefina andaba decaída por toda la casa.

La abuela se angustió al verla en ese estado. Le tomó la mano con sus dedos secos y envejecidos para transmitirle su calor.

—Jose, ¿todavía no le vas a contar nada a tu abuela? ¿Qué es lo que está pasando?

Un escalofrío le recorrió el pecho a Josefina, quien se sentía muy culpable pero también preocupada. Poniendo cara de incomprensión, le contestó:

—¿Qué cosa? Abuela, ¿de qué estás hablando?

La abuela soltó un ligero suspiro, con un destello melancólico en su mirada.

—Está bien, si no quieres decirme, allá tú.

—¿Pero qué se supone que tengo que decirte? ¿Por qué andas tan misteriosa? ¿Te pasaste viendo telenovelas o qué? —cuestionó Josefina, aún haciéndose la desentendida—. No vayas a decirme que tú también andas teniendo pesadillas.

La anciana no supo qué responderle.

Josefina recargó la cabeza sobre el hombro de su abuela, cerrando los ojos un poco.

—No te me asustes. Solamente pasé una mala noche. Ese asunto de que aún no logro divorciarme es como un nudo que traigo atorado, por eso me cuesta tanto descansar. En cuanto consiga separarme de una buena vez por todas, voy a estar de lo mejor.

—¿De verdad es solo eso? —indagó la abuela, con una pizca de escepticismo.

—Ajá —asintió Josefina, muy convencida—. Es nada más eso.

—Si tú lo dices. Anda, vete a desayunar —cedió la mujer.

—Sí.

Ese mismo día por fin estuvieron listos los papeles de Josefina. Fue a recogerlos a la oficina correspondiente y luego subió una historia a Instagram.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte