Por otro lado.
Los hermanos Sandoval fueron directamente a Parque Prime con su gente.
Frente a la entrada principal de Parque Prime.
José Sandoval miraba con el ceño fruncido la ventana de cristal de la caseta de seguridad.
Sus ojos ardían de ira.
—¡Ya te he dicho que soy el hermano de Leonor Sandoval! ¡Déjame entrar!
El guardia de seguridad hizo oídos sordos.
Recordaba que José Sandoval fue quien vino la última vez a buscar problemas con Leonor y terminó siendo expulsado por David Cillin.
¿Cómo es que hoy, en lugar de venir con la chica de la otra vez, traía a otro chico para armar escándalo?
La última vez, por su culpa, la gerencia les echó una bronca a los de seguridad y les descontaron dos meses de sueldo.
El guardia miró a José Sandoval con expresión impasible.
—Lo siento, la empresa nos ha indicado que no se permite la entrada sin cita previa.
—A menos que la propietaria salga a recibirlo.
¿Recibirlos?
Leonor los había bloqueado hace tiempo.
Si no, ¿por qué habrían venido hasta su casa para buscar problemas?
El guardia estaba tocando un punto sensible.
—¡Tú!
José Sandoval estaba tan furioso que las venas de su frente se marcaron. Estaba a punto de estallar, pero Julián Sandoval lo detuvo, posando una mano en su hombro.
—Cálmate.
Julián frunció el ceño y se dirigió al guardia con un tono relativamente educado. —Realmente tenemos un asunto urgente que tratar con ella, ¿podría hacer una excepción?
El guardia negó con la cabeza: —No.
José Sandoval perdió los estribos por completo: —¿Una recién salida de la cárcel y se da tantos aires? ¿Acaso la administración los ha engañado? ¡Es imposible que ella pueda permitirse una casa aquí!
Justo en ese momento, el gerente de la propiedad pasaba por allí y, al oír la discusión, se acercó.
—Señores, esta es una zona residencial privada, por favor, no hagan escándalo.
Julián Sandoval contuvo su ira y preguntó con voz grave.
—Solo queremos confirmar si Leonor Sandoval está en casa.
Pero ahora…
—¿Era realmente ella?
Murmuró para sí mismo, su rostro se ensombrecía cada vez más.
Julián Sandoval frunció el ceño, una expresión compleja cruzó su mirada.
Desde que Leonor salió de la cárcel, nunca se habían preocupado por su paradero, y mucho menos habían pensado de dónde sacaba el dinero para vivir en un complejo de lujo o para viajar al extranjero.
En ese momento, se dio cuenta de repente de que su conocimiento sobre esa hermana era, quizás, menor que el de un extraño.
—Vamos —dijo Julián Sandoval con voz fría.
—¿A dónde? —José Sandoval aún no se había recuperado de la conmoción.
—A investigar —dijo Julián Sandoval con la mirada profunda.
—Quiero saber qué ha estado haciendo todo este tiempo.
…
Por otro lado.
Suite presidencial en el País Z.

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